Hija del Sol

A veces hago las comunicaciones dos veces para las mismas piedras. Esta vez en la familia apareció una niña preciosa y por eso hemos vuelto a hacer la comunicación con el mismo conjunto para incorporar su energía. Y este es el resultado.
Fue una comunicación llena de mucho amor muy profundo e intenso que entrelazaba todas los corazones de esa preciosa familia. Al principio, después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a todos corriendo por un frondoso bosque. Primero la madre riéndose muchísimo y detrás de ella su marido y su hijo. Un poco detrás les seguía la hija gritando que la esperasen. Muchas veces percibo la energía de los niños como si fueran mucho mayor de lo que son de verdad. Todos muy feliz pararon al lado de un riachuelo. Se sentaron los cuatro creando un circulo. Cerraron los ojos. La energía de familia empezó a fluir libremente entrelazando los momentos presentes y futuros de su vida empapándolos a todos con la profunda alegría, paz y amor. Me pareció ver a la niña como a una joven mujer que hablaba con su hermano. Eran muy importantes para si mismo. El hermano mayor con toda la ternura del hombre cuidaba y protegía a su hermana y ella le devolvía su amor aportando a su vida mucha delicadeza y suavidad. Luego la vi abrazando a su madre y su padre ya viejecitos y felices de hacer muy bien el papel de los padres. Acompañando con respeto a sus dos hijos y dejándolos ir cuando tocaba que abrieran sus alas y volaran solos. De esa manara de verdad nunca se separarían porque sus corazones estarían siempre unidos. Me pareció que la hija impregnaba con su energía las piedras diciendo que de verdad no necesitaba ninguna en especial. En es momento todas las piedras como si tuvieran una voz dijeron:” Tú no nos necesitas pero nosotros estaremos muy orgullosos de ayudarte anclar en esa preciosa Tierra. Nosotros somo hijos de la Tierra, tú eres hija del Sol. Te ayudaremos a estar bien Aquí . Para que entiendas que tu casa ahora está aquí.”

Manzano

De vez en cuando hago las comunicaciones para las mujeres embarazadas. Muchas veces a parte de las energías de los minerales, las acompañan los árboles. Esta vez fue un Manzano.

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a D. sentada bajo un precioso Manzano. Estaba apoyando la espalda en el tronco. Con la barriguita ya muy grande parecía descansar. Sentí una gran conexión entre ella y el árbol. Como si ella fuera el fruto, una preciosa manzana llevando dentro las semillas. Portadora de la vida conectada con su fuente. Me pareció ver la manzana cortada por la mitad de manera que se vio una forma de la estrella y sentí que el árbol la conectaba a D. con Venus. Es el planeta que, como la hermana de la Tierra, nos irradia mucha energía de paz y amor. Y sobre todo apoyo en los tiempos difíciles.
Alrededor de D. había muchas hadas que estaban tejiendo una tela preciosa de colores de Amatista y Cuarzo Rosa. Era una tela fina y suave pero al mismo tiempo parecía fuerte y resistente. Muy luminosa. Cuando terminaron abrigaron a D. con esa preciosa manta.
Es posible que la esperan también unas tormentas y algunas grandes lluvias pero ese colgante siempre le irradiara la energía y la fuerza de un Manzano con la conexión con Venus y el precioso abrazo de la madre Tierra que como la mágica manta la protegerá contra todos los fríos vientos.

“Sanación”

Estoy de vacaciones pero quería compartir con vosotros un trozo de la canalización que acompaña la meditación de activación de los Registros Planetarios. Me fue muy útil para reflexionas qué significa una “Sanación”.
“… Cuando tu Ser busca una sanación de las heridas del pasado es porque tu Alma desea recuperar la enseñanza que quedó atrapada dentro de la emoción. Cada experiencia porta consigo un aprendizaje, que no siempre es recibido o incorporado, debido a que la personalidad se queda apegada únicamente al dolor de la experiencia en si. La búsqueda de la sanación no es otra cosa que el deseo que el Alma tiene de recolectar la experiencia, para ubicarse a si misma en otro espacio evolutivo en el cual, aquella enseñanza ya se encuentre incluida, transformada en Sabiduría.
Por lo tanto, ante toda sanación siempre habrá una puerta que se abra generando la posibilidad de un cambio. Muchos de ustedes se han mantenido enganchados en la necesidad de esa sanación, es decir enfocados en el “pasado” sin darse la oportunidad de utilizar su energía para construir el presente y crear el espacio para la manifestación de aquello en lo que se desean convertir. Cuando pasas tanto tiempo de tu existencia enfocando tu energía en sanar lo que cargas, tus emociones se quedan enganchadas en ello. El proceso de sanar involucra un dejar ir. No solo deben enfocarse en sanar sus heridas, sino crear de una forma consciente el camino que deberá surgir a consecuencia de esa Sanación.
Sanar es cerrar una puerta cuyo interior ya cumplió su función y darse la oportunidad de caminar el sendero que se abre al frente, sin mirar atrás. Cuando permaneces mirando atrás es porque no has logrado recolectar completamente la enseñanza y eso se debe quizá, al orgullo espiritual, a no querer reconocerte a ti mismo en el otro. Aquí es cuando de nuevo, es necesario entrar en estado de “entrega y receptividad” pues en aquello que no puedes perdonar se encuentra el mayor regalo de la existencia, oculto bajo la máscara del dolor. Sin embargo, no es enfocando tu energía en sanar el dolor en si mismo que lograras integrar esa experiencia. Es enfocando tu energía en recibir la enseñanza, aun cuando la experiencia no se logre comprender por si misma. Para ello, conviene decretar ante toda experiencia dolorosa “Me permito recibir la Luz y el Amor que esta experiencia oculta” y permanecer en receptividad, hasta que la energía se haya liberado de la misma, sin esfuerzo.
…”
http://quantumholoforms.com/kai/proyecto-conciencia-solar-sexta-meditacion-mensual-el-rayo-arcoiris-de-integracion/

Tortuga Abuela

Quizás algunos os habéis preguntado alguna vez por qué la Tortuga Abuela es abuela? Seis madres cósmicas y entre ellas una que quiere ser abuela…
En una de las ultimas sesiones de Códigos de Luz oí su respuesta a esa pregunta que expresé en mi interior.
Dijo: “Porque a veces se necesita el abrazo de la abuela”. Así es, de simple y de sencillo.
Así está. En cada sesión de los Códigos de Luz de la frecuencia Turquesa y Zafiro nos acompaña Tortuga Abuela, con su amor de la abuela. Gracias!

Portal Fuego

Los días de tanta calor invitan a reflexionar sobre el elemento fuego. Este texto está sacado de la activación de Portal Fuego que se encuentra en nuestro corazón.

“El Fuego es un poderoso elemento. La Madre Tierra lo contiene dentro de sus entrañas y solamente lo libera cuando es absolutamente necesaria la purificación y liberación.
La Madre Tierra, al igual que toda la vida en todas partes es un Ser multidimensional. Su corazón en la quinta dimensión es un hermoso cristal arcoiris cuyo núcleo verde esmeralda representa a la energía femenina cósmica. La Madre Cósmica esta contenida en ese núcleo y desde ese espacio abraza y sostiene a toda la vida. No obstante, en la tercera dimensión el corazón de la Madre Tierra es un poderoso núcleo de fuego incandescente cuya fuerza cósmica es inimaginable.
Esta aparente dualidad es en realidad una hermosa manifestación de la Unidad y la fuerza contenida en la energía femenina fundida con la masculina. La fuerza inagotable del fuego interior de la Madre Tierra tiene la capacidad para transformar y transmutar toda la densidad y el dolor que los seres humanos hemos acumulado a lo largo de las eras. A través de esa fuerza la Madre Tierra libera el dolor, su fuego lo purifica y lo transforma. Las erupciones volcánicas tienen esa función y son por si mismas un intenso proceso de liberación a través del cual la Madre Tierra sana y transforma el dolor en Luz.
Cada uno de Nosotros posee la conexión con el fuego en su corazón. Cada uno de nosotros posee la fuerza Divina transformadora del fuego!”

http://quantumholoforms.com/kai/la-plantilla-solar-de-mu-activacion-quinto-disco-solar-portal-fuego-profundizacion-y-transformacion/

La puesta de Sol

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a J. remando, río arriba. La rodeaba bonito bosque, hacía sol estupendo. Pensé que tenía mucha fuerza. No me parecía nada fácil remar a contra corriente. Pero ella estaba contenta, estilo un scout, botas de montaña, pantalones cortos de color caqui, camiseta verde oscuro. Al final llegó a un sitio a orilla del río donde dejó la barca, cogió la mochila y diciendo: “Vale, aquí estoy!” y entró en el bosque muy enegéticamente. Dio unos pasos y de repente le atacaron los miedos. No estaba nada preparada, el cambio de su animo fue muy brusco. De repente cayó de rodillas, tocando su vientre, casi sin poder respirar. De miedo, de la angustia. Toda la energía de esfumó. Empezó a llorar. Me pereció que J. decía que ya una vez había perdido lo que más quería y que no quería perder ahora otra vez lo que había conseguido a crear. A mí no solo me sorprendió ese cambio. También me sorprendió que las piedras no hacían nada. Me respondieron que era justo lo que J. necesitaba. Le daban un espacio para que pudiera derramar lagrimas contenidas durante mucho tiempo, para que pudiera expresar el dolor y perdida que llevaba dentro pero muy bien guardada y disfrazada. Al sentir eso, al reconocer dentro de ella esa oleada de tristeza, se recuperaste enseguida. Cogió un fuerte y hondo respiro. Secó con la mano las lagrimas y dijó otra vez: “Vale, ahora sí, aquí estoy”. Un suspiro más y se incorporó, reanudando el camino. Subía montaña arriba con ganas, con decisión, con determinación. Llegó a la cima cuando el Sol empezó a ponerse. Se sentó contemplando un esplendido paisaje. Respiró con el aire fresco y pensó: “Lo he hecho, lo he conseguido yo sola.” Se llenó de la calma y lloró otra vez. Pero no de pena. Más bien era la emoción. Cuando consigues algo que te hacía mucha ilusión y empiezas a llorar. Dando cabida a lo que sientes. Sin retener la emoción, sin apego. La Mookaita empezó a hablar . “ Lo que venimos a mostrarte, eres tu misma y animarte. Pero no somos como un espejo. Tu si lo deseas puedes conectar con tus emociones aunque el Ego las puede esconder mucho. La Calcita Dorada ilumina todas tus sombras y crea espacio para que puedas liberar todo lo que está escondido en ellas. Las heridas que no te dejan ser autentica. Si te permites a ti misma, lo vas a ver y rápidamente lo podrás integrar y yo, la Mookaite te doy toda la energía para seguir tu camino. Date tiempo. Obsérvate. Mira los recuerdos, reconoce el dolor que está en ellos y déjalo ir. No tengas prisa. Llegarás a tu puesta de Sol. Porque el Sol te espera. Es como el padre que esperara a su hija siempre. Pase lo que pase. Date tiempo.”

La madre Harry Potter

Cuando pienso en la fuerza de Cuarzo Rosa muchas veces me viene a la mente Harry Potter. Bueno, no tanto Harry como su madre. Me cuesta entender el gran poder que tiene esa piedra. Pero entonces recuerdo la historia de ese libro. De la madre que salvó a su hijo solo con el amor. El amor que vence cualquier otra fuerza. Y pienso que las historias como esta son mucho más comunes y frecuentes de lo que parece. El amor de los padres, de tu pareja, de los amigos, o de los desconocidos, te puede salvar la vida… Y si observas tu vida me darás la razón porque ya varias veces ese amor que no quiere nada de vuelta, te ha salvado la vida… Respétalo. Respeta también la fuerza de ese dulce mineral. Porque aunque parece tan frágil es uno de los más poderosos. Hoy es un día de Poder. Hoy es un día de Cuarzo Rosa!

Orcas

Para Kai y Ornai. Gracias.

Hace tiempo, entre las anaranjadas dunas de un país lejano, nació un niño. Un niño que desde la más temprana edad sabía escuchar a su alma. Su alma le susurraba durante las frescas noches del desierto que lo que había venido a hacer era “sanar”. Con cada despertar, cuando la cálida luz del sol abrazaba las dunas que rodeaban su pueblo sentía ganas de aprender. Tal como sentía los susurros de su alma, escuchaba a la gente porque entendía que detrás de cada historia estaba escondida la verdad . Y la verdad, sana.

Aprendió todo sobre las plantas, los animales, los minerales que podía encontrar en su cálido país. Escuchaba también todas las historias de los comerciantes que venían con largas caravanas o solos en sus sabios dromedarios. Supo que más allá de las dunas existían paisajes distintos, plantas distintas, animales distintos. Pero no se atrevía a salir de su casa. Pensaba que solo con escuchar las historias de otros sería suficiente para aprender a sanar.

Un día escuchó una historia sobre unos seres marinos inmensos que cantaban en las profundidades de los océanos. Aunque nunca vio el océano, podía imaginarlo . Era como su querido desierto pero con agua. De la misma manera mágico y peligro. Pero esos seres tan inmensos, no se los podía imaginar. Las ballenas. Cómo eran? Qué historias le podían contar? Fue el anhelo de conocerlas que le impulsó a emprender el largo viaje. Hasta las costas del océano.

Cuando finalmente llegó a un pueblo pesquero le contaron que las ballenas que más frecuentaban esa región eran las Orcas. Como en esas fechas todavía no estaban, tal como tenía por costumbre, dedicó toda su atención a escuchar las historias que le contaba la gente de ese pueblo. Todos aceptaron a ese extraño joven que vino desde el corazón caliente del desierto. Allí por primera vez le animaron a contar sus historias. Por primera vez fue él que contaba los infinitos cuentos que había memorizado durante toda su vida. Era muy feliz porque se dio cuenta que el compartir era la clave de sentirse pleno. Compartir las historias que fluían desde el inicio de los tiempos que no tenían ni dueño ni autor y de las que cualquiera podía ser el protagonista, le convirtió por fin en sanador.

Poco a poco entendió también porque la gente de ese pueblo veneraba tanto las Orcas. Para ellos eran las que acompañaban a la gente en el momento de la muerte. Contaban que en ese momento te caías en aguas negras. Que en tus pulmones ya no quedaba aire. Que el miedo se apoderaba de todos los sentimientos ahogándolos en el silencio. Y justo en ese momento de desesperación, de la presión que aplastaba el cuerpo y la mente, desde la inmensa oscuridad aparecía una orca. Sus manchas blancas te llamaban. Era lo único que podías ver porque todo el resto se había convertido en la más profunda oscuridad. La orca venía por ti justo en ese momento. Y de repente el miedo te abandonaba porque ya no estabas solo. Estaba contigo la gran orca. Lo que veías en ella era la luz que te iba a guiar a otro lado, donde la oscuridad era suave como el terciopelo. Lo que te trasmitía la Orca era la fuerza. La fuerza necesaria para vencer todos tus miedos. Abrazabas su enorme cuerpo y de repente entendías que no necesitabas el aire para vivir, sentías que no podías morir porque formabas parte de un todo. Veías en la Orca sus manchas negras y eran justo ellas que te atraían porque sabías que te podían llevar al Vacío donde todo tenía el inicio. La abrazabas y tu muerte se convertía en el nacimiento. Y ella te llevaba a la oscuridad tranquilo, seguro que estabas abrazando la vida, no la muerte.

Las personas no se acercaban mucho a las orcas. No querían que las llevasen antes del tiempo. Pero en cada casa de ese pueblo había una figurita de orca. Incluso cada persona durante su vida buscaba a “su Orca”. Intentaba adivinar su nombre, le hacía pequeñas ofrendas para conocerla y poder llamarla en el momento de su muerte, y no era el miedo sino el gran amor que sentían por ellas lo que las impulsaba a ello.

El chico escuchaba todas esas historias y cada vez le fascinaban más las orcas. Poco a poco aprendió a nadar. Y cuando vinieron las orcas a la costa estaba preparado.
La última vez que le vieron se acercaba a la playa. Y luego se fue.
En el pueblo prepararon una gran fiesta de despedida en la que comieron, bebieron, bailaron y rieron mucho. Y sobre todo contaron las historias que habían aprendido del joven chico del desierto. Se despidieron de él sin tristeza porque sabían que se había ido a escuchar y contar más historias. Porque detrás de cada historia se esconde la verdad. Y las verdad, sana.

Escrito por Dorota Grzegorzewska

Te punchan las piedras en el río?

Aprovecho ese colgante hecho de una pieza preciosa que une la fuerza de Ágata y la de Cuarzo para contaros esa comunicación.
Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a H. andando por el medio de un riachuelo, en las montañas. Todo su ser expresaba que estaba experimentado las sensaciones contrarias. Por un lado le daba gusto el agua fresquita pero el mismo tiempo era tan fría que no le gustaba. Por un lado disfrutaba con el tacto de las piedras redondeadas del río pero al miso tiempo te punchaban otras e iba esperando en cada momento el dolor. La belleza del paisaje que la rodeaba le daba calma pero los rinconcitos del río llenos de hojas caídas y varios bichitos le daban asco. En fin, un gran lío emocional. Un “Sí” pero “No”. La energía del Cuarzo la paró y le ordenó: “Para, para! Así no.” La envolvió en una toalla suave, blanca, tan agradable en el tacto que parecía estar hacha de las plumas. Con ese suave abrazo la dirijo a la orilla. Allí sentados siguió hablarle: “Te quiero ofrecer ese momento de contemplación. Mira el río! Mira como fluye! Te puedo acompañar en cada momento pero eres tú quien tiene que tener claro lo que quiere hacer. Míralo bien todo. Date tiempo para decidir. No tengas prisa. Tienes mucho tiempo. Yo diría que incluso tienes toda la eternidad. Pues, primera el río, siente que te trasmite y luego desde el corazón decide que quieres.”
En este momento H. miró a su izquierda y vio otra energía que era la de Ágata. Ella también la miró y como si respondiera a alguna pregunta suya dijo: “ Yo no digo nada porque ya sé que vas a hacer. Es que ya te has decidido, solo que no le has puesto la conciencia al este hecho. Yo soy las piedras que te punchaban por el camino. Pero no están allí para hacerte mal. Son las situaciones que te hacen reflexionar, avanzar, conocerte mejor, te retan para que te mires a ti misma. Pero como no las ves así y tratas como obstáculos que hay que esquivar, finalmente te hacen mal. Pero es solo darles conciencia y dejarán de doler. Se convertirán en tus grandes aliados. Al elegir ese colgante ya has optado por ese camino. Sé que volverás al río porque de verdad ya lo has hecho. Mírame, soy como terciopelo, no soy un clavo. Y dentro de ti lo sabes solo que a veces con la rapidez de la vida se te olvida. La vida es eterna. Anda poco a poco disfrutando del camino.” H. sonrió a sus piedras que juntas querían acompañarla en esa aventura y entró otra vez en el río. Cerró los ojos. Sintió el frescor del agua que le agradaba, sintió el tacto de las piedras que la conectaban con la tierra. Sonrió a sus adentros y segura hizo otro paso hacia el río.

La marea de los tiempos

Conexión con Ballena Madre, fragmento sacado del libro “Lemuria, recuerdo de las memorias ocultas” escrito por Kai
“La marea de los tiempos se mueve sin dejarnos atrás. El universo es un organismo vivo, consciente, evolutivo. Los ciclos van y vienen, jamas se detienen y en ese fluir vivimos todos juntos, aprendiendo a través de la observación, de la experiencia, de la existencia.
Los tiempos son como las mareas, existentodo dentro de un mismo océano. Se tocan, se mecen juntos y cuando llega el momento, se dispersan hacia el infinito.
Lemuria fue un gran tiempo, una hermosa era cuyas mareas se fundieron con Atlántida, co-creando un espacio evolutivo sin igual. Yo soy aquella que ha observado el fluir de los tiempos. Las mareas eternas han plasmado su historia en mi alma. Yo soy aquella que ha custodiado los tiempos, la eterna observadora. Las historias viajan hacia mi alma, imprimiendo memorias eternas en mi ser. Mi canto y el canto de mis hijas narran todas esas historias. Las Ballenas acompañan a la humanidad en su caminar sobre esta Tierra. Con nuestro Amor llamamos a los seres humanos hacia el ahora eterno, les inspiramos a recordar, sosteniendo la luz en las aguas, liberando las historias y memorias en un amoroso sonido y luz.
Yo soy la Ballena Madre”

La sanación a través de los Códigos de Luz Crystal Turquesa y Zafiro está sostenida por la Conciencia Cetácea, La Ballena Madre, La Tortuga Abuela y los Maestros Lemurianos. Remonta a esos tiempos lejanos en tiempo lineal para que Aquí y Ahora podamos desplegar las velas y navegar libres por el océano de la vida. No dudes escribirme o pasar por Aloges para recibir más información.