Mariposas

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a N. y J. en alguna otra vida. Ella estaba mirando el espejo de un tocador peinando el pelo largo. Él entró vestido de traje de rayas, con bigote fino como de los años 20. Sentí la energía de Rodonita que creó una esfera de luz rosada que alejó ese recuerdo. Percibí el mensaje para N. y J.: “Habéis pasado muchas vidas juntos. A veces como pareja, a veces como amigos. Pero en ese momento todo eso no importa. Solo vuestro presente tiene verdadero valor. Pero el amor que habéis sentido por vosotros en otras vidas crea un tipo de crisálida. Antes de conoceros erais como las orugas. Viviendo su experiencia de una manera muy diferente que ahora. Pero vuestro amor os da la posibilidad de convertirse en mariposa. Mi intención es crear un espacio sagrado para que cada noche pueda ocurrir la magia de reencontraros. Es el momento de cambio posible gracias a vuestro reencuentro. Es el espacio sagrado del silencio en el cual la oruga se convierte en la mariposa. Cada mañana os despertáis como una preciosa mariposa, diferente que el día anterior. Cada día más hermosa, cada día más consciente de su belleza, cada díaiviendo más intensamente el amor que no tiene límites.”

Continuó Malaquita: “Os doy una herramienta muy práctica. Imaginad que al pasar la puerta recibís la ducha de mi energía. Dedicad tres segundos a conectar conmigo. Cerrad los ojos y visualizad mi energía que traspasa vuestro cuerpo. Me llaman Malaquita, la que mal quita, y eso haré para vosotros.” Los otros minerales no tardaron en añadir sus ideas. Cuarzo dijo que llenaría todo el espacio con su luz. Prehnita añadió: “Yo os ayudaré a bucear plácidamente por vuestro cuerpo acuoso de emociones. Dejad detrás de la puerta las tormentas. Aquí en vuestra habitación solo reina la calma.” Turquesa hizo un guiño: “Pero no os preocupéis no será aburrido. Yo cubriré vuestra cama con la manta de alergia y disfrute para que juguéis como los niños.” Súper Siete se entusiasmó: “Eso, eso. Y yo daré la chispa. Para que todo sea todavía más divertido. Pero bueno, tranquilos. Si hace falta dormir, se duerme.” Y otra vez hizo un guiño. Me centré en Ágata Árbol y en la Mookaita. Percibí como los dos minerales representan uno a N. y otro a J. Los veía como a dos enormes y preciosas galaxias que recogían las energías de otros minerales. Sentí el mensaje: “Vuestro baile es infinito. Os acercáis y luego necesitáis más espacio. Os queremos mostrar que cada uno de vosotros necesita de vez en cuando su espacio. Eso sale de vuestro interior y no tiene nada que ver con el otro. Si respetáis vuestros ritmos, vuestro baile será armonioso. Nunca tengáis miedo de que el otro se vaya porque vuestro amor ejerce la fuerza de gravedad increíble y siempre os vais a reencontrar. Pero no olvidéis cuidar vuestros espacios. De verdad os queréis justo por la gran admiración que sentís, contemplando los espacios íntimos del otro. Cuidadlos! Así vuestro baile no terminará nunca.”

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El dragón y el hada

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a E. entrando en una gran sala llena de gente. Todos la miraron y empezaron a aplaudir. Sorprendida y desconcertada pasaba entre las personas que le cedían paso para que pudiera llegar a una mujer que encarnaba la energía de Ágata Musgo y a un hombre que seguramente era Jaspe Rojo. La mujer Ágata Musgo estaba radiante, muy contenta y el hombre Jaspe parecía serio y severo. Al acercarse a ellos E. miró a Ágata Musgo esperando algunas explicaciones. La mujer sonrió todavía más diciendo: “Lo has conseguido! Ya estás donde querías estar!” E. meneó la cabeza y muy bajito murmuró: “Nooo. No es eso que estaba buscando.” Ágata Musgo sin dejar de sonreír movió la cabeza en la señal que sí y E. señaló otra vez lo contrario y empezó a dar unos pasos para alejarse de las energías de las piedras. Como si fuera poco sintió el cosquilleo en la espalda y vio que le salían grandes y delicadas alas de un hada. Eso tampoco le gustó. Miró a la gente que la rodeaba y aunque todos le sonreían ella se sintió ridícula con esas alas. En todo eso, de repente su Jaspe sacó desfibrilador y con la cara burlona susurró: “Es que no se da cuenta. Tenemos que electrocutarla para que se entere de su valía.” E. dio unos pasos más tras ahora también asustada. Ágata Musgo sujetó al Jaspe con cara de poco amigos y le riñó: “Deja las bromas tontas!” A E. todo eso no le hacía ninguna gracia. De repente sintió mucha pena y tristeza en su interior. Se derrumbó y se puso a llorar: “Es que yo quería que me dierais un mensaje. Un verdadero mensaje. Y vosotros me venís con toda esa farsa! La fiesta ridícula, las alas que no me sirven de nada, desfibrilador y tú Ágata tan contenta. Es que no veis que no puedo más. Estoy tan cansada.” Parecía como si no tuviera fuerzas ni para llorar. Se acercó la mujer Ágata. Se sentó en el suelo al lado de E. La abrazó y permitió que llorara apoyada en su hombro. Y luego muy suave le dijo: “Es que de verdad ya tienes todo lo que necesitas.” Tocó la frente de E. y activó su tercer ojo. La inundó la sensación de calma y claridad. Era como coger el aire por primera vez. Como si de repente todos los velos desaparecieran. Cerró los ojos y solo sentía la paz. Cuando los abrió estaba en su casa. Oyó por dentro la voz de Jaspe Rojo. Preguntó: “De verdad es lo que quieres?” Ella cerró otra vez los ojos. Cuando los volvió a abrir estaba entre las montaña. Sintió el peso en la espalda. Eran las alas pero no eran de un hada sino del dragón. Ella entera se convirtió en un gigantesco dragón. Miró a su lado y vio a un pequeño dragón rojo que más parecía a un perrito gracioso con alas. Pensé que menudo Jaspe gracioso le había tocado a E. Le susurré al oído: “Por favor, no la electrocutes!” Me hizo un guiño susurrando en la respuesta: “Y por qué no?” Pero luego ya en voz alta le dijo a E.: “Eres un dragón escondido en el cuerpo del hada, viviendo la experiencia humana. Pues, ya entiendes. Es un reto. Lo tienes complicado. Pero mira, ahora vamos a volar juntos. Abre las alas y ven a volar conmigo.” E. seguía sorprendida con su cuerpazo gigantesco pero estaba contenta y serena cuando echo a correr y luego volar detrás de su gracioso Jaspe Rojo.

Emperatriz

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación me pareció ver una imagen del hada sentada en una roca cubierta de musgo. El hada estaba de espaldas y se veía que alguien le había roto las alas. Tenía la sensación de que el hada era una parte de S. lastimada en algún tiempo- espacio difícil de definir. La imagen era muy triste pero al mismo tiempo sentía la energía de S. que gracias a su conciencia muy pura sabía envolver al hada herida con un manto de amor y llevarla a su corazón. Sentí la energía de Jade y oí su voz que se dirigía a S.: “Tienes un gran don de percibir el mundo a través de la mirada del amor. Aunque te hacen daño, no guardas rencor. Elevas la situación a otro nivel llevándola al corazón. Pero allí, en ese espacio sagrado, el hada sigue sin alas. Te falta el último paso. Entender que nadie te puede hacer daño si verdaderamente, en lo más profundo de tu ser, te liberas de cualquier expectativa. Entonces te convertirás en el centro de tu universo y no habrá nada ni nadie que pueda cortarte las alas.” Me pareció ver como el hada herida que estaba dentro del corazón de S. se levantaba. Al hacerlo percibí que tenía alas y esas alas poco a poco se abrían. Al mismo tiempo, en la espalda de S. también aparecieron las alas. Las dos imágenes se fusionaron y S. integró dentro de ella el precioso ser quien es. El hada con maravillosas alas de muchos colores.
De repente la imagen cambió. Sentí otro aspecto de S. Su fuerza y dureza. Como si, de vez en cuando, por seguir adelante y conseguir sus objetivos se convertía en una persona un poco tozuda y a veces inflexible. Se activó la energía de Granate. Le dijo: “Tu eres la escultora. Utiliza tu fuerza para esculpir.” Y efectivamente en las manos de S. aparecieron las herramientas y ella empezó a esculpir en la piedra de Granate una preciosa rosa. Su maestría era impresionante. En muy poco tiempo con increíble destreza consiguió crear una rosa maravillosa con muchísimos detalles. Incluso las punchas eran afinadas. La flor era increíblemente delicada. Granate dijo: “Te ayudo a entender que de la fuerza sale la fragilidad y de la fragilidad sale la fuerza. No tienes que cambiar solo tienes que permitirte fluir entrelazando los ciclos.” Me pareció ver como se creaba el símbolo de yin yang de color de Granate pero sus puntos estaban hechos del Jade. El símbolo se elevó por encima de la cabeza de S. y en ese momento apareció un trono de Ojo de Tigre. Sentí por dentro que ella se había convertido en una Emperatriz. No era ni reina ni princesa, sentía muy claramente que era Emperatriz. En una mano suya se veía el Sol y en la otra una barra de poder que se anclaba fuertemente en la Tierra.
El potencial del encuentro entre S. y Ojo de Tigre reside en integrar primero las sanaciones de Jade, y Granate. Entonces se desprenderá la fuerza de Ojo de Tigre anclando en el cuerpo físico de S. su legado. Es la Emperatriz que une la fuerza del Sol y de la Tierra en el bien de todos que la rodean.

El Rey

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a J. sentado en un trono hecho de una robusta piedra. J. tenía aspecto de un rey muy, muy viejo. Con una barba blanca y larga, pelo un poco desordenado, con corona puesta en la cabeza. Estaba dormido. Parecía como si no se hubiera movido desde hace mucho tiempo. Si te fijabas bien se notaba telarañas alrededor de él. Delante de él apareció la energía de su piedra en forma de un hombre joven. Extendió las manos y mandó hacia J. una nube de unas criaturas muy curiosas. Eran como abejorros con los cuerpecitos de color de la piedra pero tenían unas alas grandes y preciosas que opalizaban al moverlas. Esa colorida nube se acercó a J. Los abejorros mágicos empezaron a acariciar todo su cuerpo, especialmente la cara, dándole suaves caricias. Poco a poco el rey viejo abrió los ojos. Al principio su mirada estaba un poco perdida pero finalmente consiguió fijar la vista en el hombre que estaba delante de él, en la energía del mineral. El hombre jaspe sonrió y con una voz muy suave y delicada como si entendiera que J. acababa de despertarse empezó a explicarle: “Eres un gran Sabio. No te despierto porque necesitas aprender alguna cosa fuera de ti. Ya has aprendido muchísimo. Te despierto porque tú mismo te has encerrado en un sueño para protegerte. Pero ese sueño se ha convertido en una prisión.” Los abejorros mágicos seguían acariciando a J. Sintió como en su interior se despertaban emociones. No todas le daban felicidad. Sus ojos se llenaron de lágrimas. El mineral continuó: “Eres un Mago. Eres un Alquimista. Eres un Rey. Pero se te ha olvidado que todo es sabiduría! Incluso lo que aparentemente hace daño. Al sentir el dolor poco a poco habías dado la espalda al aprendizaje que estaba escondido detrás de él. Poco a poco te caíste en un sueño profundo. Y olvidaste quien eres. Y tú eres un gran Sabio. ¡Vuelve a integrar la sabiduría que llevas dentro! Despierta para poder expresarla y vivir tu vida como una persona entera!” Cuando la piedra hablaba el aspecto del J. estaba cambiando. Con la ayuda de abejorros mágicos estaba rejuveneciendo. Su cara había cambiado tanto que casi no se veía el rastro del viejo rey sino una cara del rey joven, lleno de fuerza y alegría. Se levantó del trono con una gran sonrisa. Empezaron a aparecer varios animales acudiendo a su llamada y reconociendo su poder. J. levantó la mano y chasqueó los dedos. La gran sala se convirtió en un frondoso bosque. Sentía por dentro que había integrado en sí mismo las dos facetas suyas. La que crece y la que mengua, la que se expande al mundo y la que va pa dentro hacia su oscuridad. El hombre Jaspe sonreía también. Se inclinó y pidió: “Rey mío, me acompañas a dar una vuelta? Me encantaría hablar contigo para aprender de tu mundo.” J. se acercó a él y luego empezaron a caminar entre los árboles.

Maestro

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a J. en el bosque sentado al lado de una pequeña hoguera. Sentía que hacía un descanso después de un trabajo duro pero muy satisfactorio. Parecía que estaba encima de una colina. Delante de él se veía un paisaje muy bonito bañado por la luz del sol. A su lado apareció la energía de Sodalita que en ese momento tenía la forma de un hombre. Tal como J. estaba contemplando el paisaje. En un momento dijo: “Bueno ¿y ahora qué? ¿Te parece que el trabajo ya ha terminado?” J. miró sorprendido a la energía de la piedra. Si efectivamente le parecía que el trabajo ya había terminado. La piedra continuó: “Un trabajo ya ha finalizado. Tienes razón. Mereces un descanso. Pero no es el fin. Ahora te esperan nuevos retos, nuevos desafíos.” La energía del mineral se situó en su plexo solar. El rayo del azul índigo empezó a proyectarse fuera. J. extendió sus manos y encima de ellas apareció un libro. Antiguo, con una preciosa tapa de cuero. Sus hojas parecían de pergamino y estaba lleno de maravillosos dibujos. J. no entendía bien de qué se trataba. Sodalita susurró a su oído: “No tienes que aprender nada más. Ya tienes toda la sabiduría necesaria para ejercer como maestro. Pero te frenan tus propios miedos e inseguridades. Has caminado mucho y has aprendido de tus experiencias. Ahora toca compartirlo con otros. Por un lado lo quieres pero por el otro no confías en ti mismo. ” J. levantó la vista. Se dio cuenta de que estaba rodeado de varios elementales que le miraban esperando que empezara a contarles las historias. Le invadieron las dudas. No quería que otros pensaran que era mejor que ellos. Tenía dudas de compartir lo que sabía porque le parecía que de esa manera se convertiría en una persona soberbia que miraba a la gente desde arriba sintiéndose. Sodalita puso la mano en su hombro: “Lo que sientes en este momento es lo que tienes que vencer para avanzar. Es tu propio demonio. Yo te diré que veo en ti. Veo a un sabio maestro que entiende que no enseña nada. Sabe que lo único que hace es despertar la sabiduría dentro de la gente que le rodea. Eres el sabio que entiende que es solo una herramienta que hace posible que la gente recuerde su propia sabiduría y encuentre su potencial. Pero ese Maestro Interior tuyo todavía está tapado por tus inseguridades.” J. dijo en voz baja: “No quiero perder lo que tengo. No quiero encerrarme en una aula.” La piedra resopló: “Lo ves? Justo ese tipo de pensamientos te frena. Aquí donde estás, entre tus árboles, puedes crear la academia de la vida. Puedes ejercer de maestro justo aquí.”
A J. le rodeó la energía de Cuarzo Rosa. Estaba vibrando en su cuerpo físico, en cada célula, y también en su aura rodeándolo de una esfera rosada. En su interior sintió el mensaje de la piedra. “Te ayudaré a ver la verdad de ti mismo. Las grandes batallas pasan dentro de nosotros mismos porque no hay adversario más listo y astuto que nuestro ego. Irradiaré la luz de la verdad y el equilibrio alrededor de ti para que veas tu maestría. Los otros ya la ven y acuden a ti. Ahora toca que tú mismo creerás en el Maestro que llevas dentro.”

La placenta

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación me pareció ver a G. de pie. Tenía las manos extendidas y encima de ellas estaba la placenta que se unía con su cuerpo a través del cordón umbilical. Se activó la energía de Cuarzo Ahumado. Envolvió con su luz la placenta e hizo el efecto como de una lupa. G. pudo ver la placenta desde otra perspectiva. La notaba como un paisaje montañoso con algunas laderas muy empinadas. Allí estaba la madre de G. intentando escalar. La imagen era curiosa porque llevaba ropa elegante, es decir algo más adecuado para una reunión oficial no para escalar. Pero en las manos tenía todo el equipaje necesario y justo estaba poniendo un clavo en la roca. G. la miró y dijo: “Mama, por favor, no lo hagas, es mi cuerpo!” Su madre la miró sorprendida como si no entendiera nada de nada. Respondió frunciendo el ceño: “No! No es verdad. Este es mi cuerpo!” No había ninguna mala intención en eso. De verdad parecía que creía profundamente que ese era su cuerpo y que no hacía nada incorrecto. G. no se sentía capaz de explicárselo. Su madre volvió la mirada hacia la montaña y reanudó los preparativos para subirla sin hacer más caso a su hija. En ese momento aparecieron los ángeles. Crearon una esfera de luz blanca. Era muy suave, como si fuera hecha de las plumas blancas y luminosas. Empezaron a cantar. La madre de G. se detuvo. La invadieron las emociones no reconocidas durante mucho tiempo. En su vida nadie le había expresado tanta ternura como los ángeles en ese momento. Estaba sorprendida y confundida. Miró a su hija y susurró: “No sé qué decirte… No tengo nada para decirte.” Ese vació que sintió, hizo que rompió a llorar. Dejo de intentar anclarse en la placenta que unía su hija con su nieta. Los ángeles seguían cantando. La esfera luminosa se convirtió en un vehículo que se elevó y la llevo fuera. G. otra vez estaba de pie mirando la placenta. La energía de Cuarzo Ahumado la llenó entera y reestablecido la unión que con la hija que lleva en su barriga. G. miraba a su hija. Su voz resonó en su cabeza: “Habla conmigo, mama! No cometas los errores de la abuela. Permítete sentir! Eres humana. No te juzgues. Cuéntame todo!”
Sentí la energía de Fluorita que poco a poco se despertaba. Creó una mesa en la que estaban sentados G. junto con sus hijos jugando a algún juego de mesa. Fluorita le dijo: “Mira, yo te ayudaré a crear un espacio dentro de ti en el que puedas estar con tus hijos. Ellos van y vienen pero tú siempre les ofreces la mesa donde pueden nutrirse, donde pueden pasar bien el tiempo, donde pueden sentirse como en su casa. Tú eres ese espacio de conexión. Yo te ayudaré a sentir que todo tu cuerpo es un espacio de conexión, de libertar, de apertura al amor.”

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El telar

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a E. con unos auriculares gigantescos. A mi lado estaban las energías de los tres minerales. E. sonrió muy contenta y gritó tal como lo hacen las personas que están escuchando algo por auriculares y creen que no se les oye: “Estoy muy contenta de veros.” Los minerales se miraron uno al otro sin decir nada. Sabían que E. con esos súper auriculares encima no les iba a escuchar. Viendo sus caras E. se dio cuenta de lo que pasaba y los quitó. Estábamos en su cocina y ella comenzó a preparar una merienda para todos. Estaba contando algo pero su voz poco a poco iba desapareciendo hasta no poder oír nada de nada de lo que decía. Ella ni se dio cuenta de eso. Seguía hablando. Los minerales se miraron otra vez uno al otro y se sentaron alrededor de una mesa. Rodonita pregunto: “Chicos, qué hacemos? Así no vamos a conseguir nada. Hay que ayudarle a salir de ese bucle. Ayudarle a entender la diferencia entre escuchar y oír, entre comunicarse y hacer ruido.” Los tres minerales vieron la vida de E. como a una tela en un telar antiguo que había aparecido en la mesa. Todos los hilos estaban entrelazados, con muchos nudos. Los colores eran muy bonitos pero no seguían ningún diseño en concreto. Incluso parecía difícil continuar tejiendo porque todo estaba en un gran desorden. Los minerales estaban debatiendo cómo ayudar a E. y poco a poco trazaron un plan de rescate para su tejido. Al principio actuó Cuarzo Rosa. Dijo: “Yo reforzaré el hilo conductor de su vida. Que es ni más ni menos su alma.” En ese momento me pareció ver a E. en un bosque de abedules. Me sorprendió esa imagen porque no son los árboles comunes por aquí. Había mucha niebla blanca que envolvía muchos troncos blancos con sus características rayas negras. E. estaba muy emocionada. Le encantaba ese espacio pero al mismo tiempo se sentía un poco perdida porque no sabía a dónde dirigirse. La energía del Cuarzo Rosa susurró a su oído: “No hace falta que vayas a ningún sitio! Solo abraza a uno de los abedules! El abedul de tu alma. Mi energía junto con la suya estará en tu timo para que puedas renovar tu energía. Empieza de nuevo. Empieza desde la solidez, belleza y frescura de tu alma! Vuelve a ti! Vuelva a tus inicios!” E. abrazó un esbelto árbol. Miró su blanca corteza y luego con templó sus finas hojas del verde clarito. Sonrió y guardó silencio sabiendo que estaba en el templo de su alma. Otra vez percibí la imagen de las tres piedras alrededor de la mesa con el telar encima. “Ahora nuestro turno” dijo Rodonita mirando a Sodalita. A ver –continuó-mira E., yo te ayudaré a discernir. A elegir qué hilos son importantes y cuáles no. No es necesario que todo lo que te llega forme parte de tu vida. Hay hilos que no necesitas. Hay hilos que hace falta cortar. Para saber cuáles son tienes que utilizar tu corazón. Él te guiará. Y yo te conecto con tu corazón.” Su energía se situó en el corazón de E. En ese momento sentí la energía de Sodalita que envolvió todo su cuerpo. Dijo: “Yo te doy la destreza en hilar. Mira, es como si Rodonita te dijera “qué” y  yo “cómo”. Por eso vibraré en tu cuerpo físico y en tu cuerpo mental. Cuando sientas que el caos empieza a dominar en tu vida, cuando las situaciones empiezan a superarte coge ese colgante! Primero conecta con el Cuarzo Rosa y tu abedul para volver a ti, volver  a la vibración pura de tu corazón. Luego conecta con Rodonita para discernir qué enseñanza lleva la situación y elegir si la integras o simplemente con la fuerza de tu corazón le cierras la entrada a tu vida. Si la aceptas conecta conmigo y juntos encontraremos la manera de introducirla como un hilo a tu vida. Así crearás un tejido precioso. El tejido que será la obra maestra de tu vida.”
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La Estrella Polar

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La primera imagen me impactó. Vi a S. enfrente de una pared blanca. Daba golpes contra esa pared con la cabeza. Cada vez más fuerte. Cada vez más desesperada. La pared se hizo roja de su sangre. A su lado apareció la energía de Sodalita. Puso la mano en su hombro. Ella dejó de dar golpes y miró sus manos llenas de sangre que caía de su cabeza. S. quería decir que estaba muy cansada pero no dijo nada. Sodalita también guardó silencio. Se sentaron en el suelo. La energía de la piedra envolvió a S. Estaban sentadas así un buen rato como si S. necesitara mucha energía para recuperarse. Finalmente Sodalita comenzó a hablar: “Ves tu vulnerabilidad como algo que hace falta vencer. Que hace falta superar. De esta manera siempre estarás enfrente de una pared irrompible. Tu vulnerabilidad no es ni buena ni mala. Simplemente es. Como la vida no es ni buena ni mala simplemente es. Vive tu vulnerabilidad como algo natural. ¡No la juzgues! ¡No intentes entenderla! Solo vívela! Forma parte de ti. Si miras tu mano, no te haces la pregunta porque la tienes, ¿verdad? Simplemente la utilizas. Con tu vulnerabilidad pasa lo mismo. Es la fuente de quien eres. La verdad es que no existe ninguna pared. Solo eres tú.” La energía de la piedra fluía a través de todo el cuerpo de S. que de repente se dio cuenta de que estaba nadando en el universo sin limitaciones. Sin barreras. Solo era ella y millones de estrellas. Sintió en su frente una estrella. Era la energía de Piedra Luna que se colocó allí. Y desde su frente proyectaba su luz al universo. S. vio que estaba caminando, por la noche bajo el cielo estrellado. Enfrente de ella brillaba la Estrella Polar. S. oyó la voz del mineral: “Te doy el norte. Te mostraré el camino. Pero lo que tienes que entender que de verdad no soy yo quien te muestra el camino sino eres tú misma. Te puedes guiar a ti misma si te permites entender que eres una estrella que brilla.” S. seguía la luz de la Estrella Polar recuperando la calma y tranquilidad. El aire era fresco y ella con cada paso disfrutaba más. Su mente poco a poco se calmó y ese dolor que sentía de difuminó. De repente vio un ser que se acercaba volando. Supe que era la energía que se manifestaba a través del Cuarzo. Era el Dragón Blanco. Aterrizó al lado de S. Ella al verlo se emocionó y otra vez sintió el dolor. Empezó a llorar disculpándose por haber fracasado. El Dragón Blanco meneó la caza y dijo: “No entiendo porque te castigas tanto. Es muy humano, muchos lo hacéis. Pero no tiene sentido. Todo lo que has hecho era perfecto. Todas la decisiones que has tomado eran las mejores que has podido tomar. Todos los pasos eran correctos. Yo vengo a darte las gracias y acompañarte como un amigo. ¡Disfruta de la luz de las estrellas! ¡Disfruta de ese inmenso paisaje! ¡Camina conmigo y solo siente!” S. suspiró y no derramó ninguna lágrima más. Cogió el aire fresco y deleitó su mirada con el paisaje. Caminó en silencio al lado del Dragón Blanco hacia el norte. Hacia su estrella.

El profesor

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a V. en una aula vacía. Estaba sentado en un escritorio del profesor rellenando algunos impresos. Muy concentrado en su trabajo ni se dio cuenta que desde su sombra empezaron a salir sus miedos, inseguridades, dudas etcétera. Todo lo que no quería reconocer de sí mismo. Tenían aspecto de unos alumnos gamberros. Se sentaban en los pupitres mirando al V. fijamente. Pero ese ni levantó la cabeza. Finalmente empezaron a hacer ruido, decir unos comentarios poco amables y tirarle las bolas de papel para llamar su atención. V.se levantó furioso obligándoles a gritos que se callaran y respetaran su autoridad. Pero eso solo hizo la situación más tensa. Uno de sus alumnos se acercó a él con cara de poco amigo. En ese momento se activó la energía de Cuarzo Ahumado. Me pareció ver como su energía envolvía toda esa situación, toda la clase. El espacio se hizo mucho más grande alejando a V. profe severo de su alumno rebelde. Cuarzo Ahumado dijo a V.: “No te das cuenta de que ese rebelde y mal educado niñato eres tú mismo, verdad?” V. respondió enfadado: “Que va!!!!! Yo no soy así. No sé de qué me estás hablando.” Cuarzo Ahumado con mucha paz continuó: “Quizás me haya expresado mal. No es que seas tú. Es una parte tuya que no reconoces pero existe. De verdad el profe severo y el alumno gamberro es la misma energía expresada en sus extremos. Ni uno ni el otro eres tú de verdad. Te quiero acompañar en el camino hacia tu centro. Ven conmigo!” La esfera de Cuarzo Ahumado cada vez se hacía más pequeña y la distancia entre el V. profe y V. alumno disminuía también. Los dos se transformaban y cuando V. sintió la energía del Cuarzo Ahumado en su corazón se dio cuenta de que estaba de pie apoyado al escritorio mirando a sus alumnos que estudiaban en silencio. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Susurró al Cuarzo Ahumado: “Me da vergüenza llorar.” Y ese le respondió: “No te da vergüenza llorar. Te da vergüenza reconocer que eres un maestro demasiado severo contigo mismo. Te da vergüenza reconocer tu vulnerabilidad. Pero la verdad es que sentirla te da tanta satisfacción que tus ojos se llenan de lágrimas de emoción. Cuando ves tus miedos rebeldes con los ojos del maestro sabio y comprensivo se convierten en los alumnos aplicados. Y eso te emociona. No tengas vergüenza de tus emociones.” Sentí al lado de V. la energía de Jade. Le llenó de la energía verde de la sabiduría templada y tranquila. V. de verdad disfrutaba de estar en su aula donde observaba con compasión a sus alumnos que habían salido de su sombra para aprender y gracias a su acto de valentía de verse vulnerable y sensible lo estaban consiguiendo. Jade parecía darle palmaditas de aprobación en la espalda y abrazarle para que se permitiera, de verdad, sentirse a gusto con las emociones que le invadían.

Linaje

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Todas las imágenes de esta comunicación estaban bañadas en la luz decolor violeta. Como si todo se filtrara a través de la energía de Amatista. Lo primero que sentí era la presión en la garganta y la sensación que de alguna manera eso estaba relacionado con algún asunto familiar. Me pareció ver a través de los ojos de M.Tenía las manos extinguidas mirando dos imágenes suyas encima de ellas. Eran dos M. diminutas, luchando una contra la otra. Tenían el aspecto del Antiguo Egipto, de suma belleza pero al mismo tiempo se sentía que la lucha era real y se trataba de matar. Oí la voz de Amatista a modo de explicación: “Dentro de  M. existe una lucha. Como si sus pensamientos se rechazaban uno al otro. Pero al mismo tiempo cada uno de ellos tiene su razón, lógica y verdad.” La imagen cambió. Vi enfrente de M, a la altura de su cuello una larga fila de mujeres. Se veía la cara solo de la primera. Tenía una expresión muy seria. En sus manos llevaba una cinta de color violeta. Mirando seriamente a los ojos de M. puso esa cinta en su cuello e hizo un lazo apretándole mucho. Mi primera intención fue pedir permiso para deshacer ese lazo para que M. pudiera respirar pero la Amatista dijo: “Si la obligas a hacer eso,es como si no lo hiciera. Es ella la que tiene que deshacerlo. Y todavía ni siquiera lo quiere porque no se da cuenta que puede hacerlo.”La energía de Amatista se expandió. Sentí el código Unión Sagrada con su espiral muy marcada a la altura del timo. La luz violeta iluminó el bajo vientre de M. Me pareció ver a ella encadenada. Tenía una mano sujeta a uno de sus ovarios y la otra en el otro. Se parecía a Jesús en la cruz. Gritaba desesperada.Amatista continuó: “Dentro de ella hay una lucha, hay un dolor. Pero cuántos se dan cuenta de ello? Siempre tan bien educada.Siempre tan correcta. Siempre mostrando solo su sonrisa.” Y se dirigió directamente a M. mirándola profundamente en los ojos:“Deja de intentar sanar todo! Y si te digo que te haría bien mandar a la mierda tu linaje? Tanto hurgar en las heridas… Y dónde estás tú? Manda todo a la mierda… Verás que gusto te dará eso…” M. sonrió al escuchar esas palabras tan poco educadas. Amatista le dio una cinta muy parecida a la que estaba atada en su cuello. Se deshicieron las cadenas y en ese momento M. y Amatista estaban sentadas en el espacio sagrado de su útero. M. miraba la cinta escuchando a la piedra. “Eres libre de hacer con ella lo que a ti te apetece! Úsala para recoger tu pelo rebelde o prepárate una pulsera o una tobillera. Crea una espiral con ella que ni tiene inicio ni final que es un símbolo de continuum de la experiencia. Ha llegado el tiempo de que te sientas libre de verdad! Ahora decide qué quieres hacer con la cinta que ata tu voz.” Vi otra vez a M. mirando la fila de mujeres. Aunque la cara de la primera mujer seguía muy seria sus ojos habían cambiado. Expresaban una atención intensa, llena de esperanza. M. deshizo el lazo y miró sus manos. Vio a las chicas luchando pero al final del combate empezaron a riese abrazándose como dos amigas que simplemente estaban entrenando juntas. Levantó la cabeza. Vio que las mujeres de la fila habían salido de ella. En ese momento pudo verlas, no se tapaban una a otra. Todas empezaron a aplaudir. La primera sonrió con lágrimas en los ojos y excusándose dijo: “Lo siento. Solo era una prueba.” Cada una de las mujeres se acercaba, abrazaba a M. y desaparecía. M. estaba muy emocionada. Amatista le dijo: “No será tan rápido pero puedes hacerlo. Solo tienes que mirarte a ti más. Reírte contigo misma más. Relajarte, deja de intentar ser perfecta porque ya lo eres.” Sentí otra vez el código Unión Sagrada. Percibí al lado de M. a María Magdalena. Sonrió a M. y preguntó: “ “Teapetece dar una vuelta conmigo. “Las dos empezaron a caminar. En paz y tranquilidad.
!!!! El código Unión Sagrada está canalizado por Ornai Pleyades y Kai Luz de Sirio de quantumholoforms.com y forma parte del sistema de los Códigos de la Diosa