Yo

Dorota Grzegorzewska

Infinitas gracias Iris Parra Jounou por dedicarme y regalar ese precioso poema. Gracias, gracias, gracias
“Dorota, esa bella flor que se mece entre las dulces llanuras de la pampa. Voz que se mueve en los ojos del mundo. Hielo y nieve cubren su rostro en los veranos de sus recuerdos. Con tu visión llegas a la sensibilidad última de la persona, ese secreto enterrado en tierra fértil. Las palabras danzan, casi sin poder abarcar todo tu significado. Pequeño ser de rayos de luz. El mar en calma de un hogar bajo las estrellas. Naciste con la sensibilidad de sentir el latir de las piedras y sus canciones hechas color bajo nombres de almas que acuden a ti. Camino hacia el más allá, mensajera.”

Ronroneo

turmalina negra, Amazonita


Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Anna en una pequeña cueva. Era una cueva que estaba situada muy cerca del mar. De echo, las grandes olas, que con gran rugido chocaban contra las rocas salpicando la cueva. Hacía mal tiempo. Se oía una gran tormenta. Pero dentro de la cueva aunque incomoda Anna se sentía segura. La cueva estaba suficiente por encima del mar para que no se inundara y aunque Anna estaba mojada por las gotas de las olas por lo menos estaba protegida de la lluvia. Pregunté a las piedras que le podían aportar. Sentí las dos energías que acudieron en seguida. La preguntaron si quería que le ayudaran a salir. Pero pareció que no quería hacerlo. A fin de cuentas estaba en un espacio protegido. Las piedras empezaron a hacer limpieza de su cuerpo físico. Trabajaron juntas. Era curioso observarlo. Parecía que la energía de Amazonita escaneaba todo su campo energético y cuando encontraba algunos grumos actuaba Turmalina Negra disolviéndolos. Cuando terminaron, fuera de la cueva empezó a brillar Sol. La cueva empezó a parecer mucho más acogedora. En ese momento apareció un pequeño gatito. Muchas veces vienen energías de los animales para acompañar el trabajo de las piedras. Subió a sus piernas y empezó a ronronear. Su vibración calentó tu cuerpo. Anna le acariciaba y con cada movimiento se serenaba. El ronroneo del gatito resonaba en la cueva y la hacía cada vez más agradable. Las piedras preguntaron otra vez si a Anna le apetecía salir pero ella se negó de nuevo explicando que eso daba igual porque allí fuera no la esperaba nadie. Y las piedras dijeron: “Tienes toda la razón!!! No hace falta que salgas porque todo lo que necesitas llevas dentro.” Anna cerró los ojos. Con el gatito en las piernas y su ronroneo que vibraba en todo tu cuerpo, de repente, sintió dentro de si misma todo el universo. Ese fue un verdadero momento de la sanación. Reconoció que dentro de ella estaba todo, las estrellas, las galaxias, el amor infinito y sobre todo la Paz. Hizo un gran respiro de alivio. Logró hacer paces consigo misma, con el dolor que llevaba dentro, con el cansancio y tristeza. Un respiro más y estaba preparada para salir. Pero eso ya no tenía tanta importancia. Porque encontró en su interior lo que necesitaba- la Paz.
Siempre repito que la comunicación es el inicio de una amistad. Una amistad especial entre tú, las piedras y en el caso de Anna, la energía de un gato. A través de las piedras sentirá siempre su ronroneo.

Gracias!

piedras que sanan y hablan

Hace más o menos un año hice una comunicación que fue para mí un reto. La información que me llegó me superó resonando con mis propias heridas. Tenía muchas dudas de contárselo a la chica pero pensé que no tenía ningún derecho de ocultar el mensaje. Y ella fue mi gran maestra. Lo aceptó e integró de la manera que pienso yo no podía hacer. Cuando hace unos días apareció de nuevo pidiéndome un conjunto para todos sus seres queridos tuve muchas ganas de prepararle algo especial. Y siento que lo he conseguido. Un conjunto que expresa también mi gran respeto a ella y a su pareja por ser unos seres muy luminosos, tiernos y amorosos que los convierte en las personas más fuertes que he visto en mi vida. La gran magia de AMOR. Gracias!

Amigos cristalinos

Estaba pensando como explicaros la manera que utilizo para conectar con vosotros para encontrar las piedras adecuadas. Suelo escribir vuestros nombres y apellidos en un papel y luego lo pongo en la mano de tal forma que la escritura toca la palma de mi mano. Luego cojo piedras en la otra y siento si se atraen o no. Pero me intrigaba qué de verdad pasa cuando tengo vuestros nombres en mi mano. Y pienso que lo he descubierto leyendo el libro de Masaru Emoto “Mensajes del agua”. Allí encontré ese experimentos . Masaru Emoto pegaba los nombre de las personas al frasco de agua , luego la congelaba y hacía fotos de cristales de agua. Resultó que cada uno era diferente y especial. Y pienso que justo eso pasa cuando trabajo. Vuestro nombre, de vedad, me hace resonar con vuestro cristal. Con el cristal que sois. Cada uno especial. Cada uno precioso y tal como copos de nieve irrepetible. Y así puedo encontrar otros cristales que resuenan con vosotros. Encontrar vuestros amigos cristalinos.
Me encanta la idea que sois cristales andantes.
Pues os deseo hoy un día cristalino. Un fuerte abrazo.

Historia de una piedra perdida

Prasiotrino

Cuando Antonio Velasco Fuentes a Àngels R Lukin me trajeron esta piedra , Àngels me dijo: “Te la quedas o la vendes muy cara”. Me la quedé . Desde el principio sentí que era una piedra más para mi uso personal que para trabajo. Pues me la llevé a casa. Pesaron unos días. Cuando quería hacer una meditación junto con ella no la pude encontrar. Pensé que no pasaba nada porque tenía que estar en casa. Como mis piedras aparecen y desaparecen , no me preocupé nada.
Pasaron unos días más. Era el sábado y queríamos con toda mi familia ir a Barcelona. Antes decidimos comer fuera y luego coger el tren. Al terminar la comida resultó que todavía teníamos una hora para el tren por eso volvinos a casa. Y qué paso por el camino a casa? Pues, de repente, entre los neumáticos de un coche aparcado a unos 20 metros de mi casa, entre las hojas secas vi que algo brillaba. Me acerqué. No pude creerlo! ERA MI PIEDRA!!!! Supongo que la había perdido llevándola a casa hacía unos dos semanas. Cómo sobrevivió en la calle sin romperse, y como guió a todos nosotros para que hubiera podido encontrarla no tenía ni idea pero la encontré. O mejor dicho ella encontró el camino a mí. GRACIAS!

La Madre Equina

crisotila, rodonita


Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Mar cabalgando en un caballo blanco, precioso. Lo estabas disfrutando pero en un momento como si se hubiera despertado y se hubiera dado cuenta que hacía.
Frenó de golpe y bajó del caballo. Y se arrodilló. Con la cabeza agachada dijo: “Perdona! No me he dado cuanta quien eres. Eres la Madre Equina!”.
La Madre Equina la miró y dentro de su ser, Mar oyó sus palabras
”Levántate. Un gran problema de muchos de vosotros es que os perece que sois inferiores de mí. Y así, os alejáis de mi magia. Pensáis que sois inferiores de otros, menos despiertos, menos dotados, menos guapos…. Cierra los ojos y siente. Qué ves?”
Lo que sintió Mar era un gran amor. Gran amor que no entiende las palabra “más” ni la palabra “menos”. Mar se vio a si misma abrazando a la Madre Equina. Ese abrazo, esa unión, fusión le hizo posible sentir que no había diferencias entre ellas. En ese momento, de repente, se le abrieron a Mar unas preciosas alas blancas. Fue como si se hubiera roto un escafandra que las retenía y empezó a brillar. La Madre Equina la invitó a que subiera para continuar a cabalgar juntas. En un segundo pensé que otra vez iba a negarlo pero finalmente lo aceptó. Era una imagen impresionante. Mar con sus alas grandes, tan blancas como La Madre Equina.
Me pareció que esas piedras hicieron posible ese reencuentro. Crisotila con su especial don que conectar con el mundo mágico de la naturaleza y Rodonita que le ayudó a dejar la inseguridad y dudas.

Juana de Arco, Cuarzo ahumado y Cuarzo Rutilado

Colgante de Cuarzo Ahumado, Cuarzo Rutilado y Árbol de la vida

Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a Juana cabalgando en plena batalla medieval. Tenía el aspecto de Juana del Arco. En ese fervor bélico de repente oí la tranquila voz del Cuarzo Rutilado que la preguntó contra qué estaba luchando. La sorprendió esa pregunta. Paró el caballo y dijo solemnemente: “Contra las personas y situaciones que no me dejan avanzar.” El Cuarzo Rutilado siguió preguntado qué era que de verdad no le dejaba avanzar y ella respondió un poco impaciente: “Ya te he dicho, las personas , las situaciones que no me dejan expresar libremente mi propia luz.” La dorada energía de Cuarzo Rutilado le dijo a Juana: “Lo que no te deja avanzar es la falta de entender que aquí y ahora ya está todo perfecto. Que aquí y ahora ya puedes expresar tu luz. Pero te centras en las carencias. Dices NECESITO y eso te hace sentir todo lo que te falta. Cuando de verdad no te falta nada. En cuanto sientas que ya estás llena porque lo estabas siempre, podrás conseguir lo que quieras, no lo que necesitas.” En ese momento también sentí la energía del Cuarzo Ahumado cual dijo: “ Dicen que soy piedra oscura pero yo llevo la luz de la profundidad de la Tierra. Y te la doy. La luz de la creación, de acción, y dejar ir lo que ya no te sirve. Al mismo tiempo te doy la fuerza de la Tierra. De estar aquí y ahora. De estar bien y valorar lo que tienes ahora.”

Mi amigo halcón

piedras de hablan y sanan

Mi amigo halcón.
Al abrir canal de comunicación entre la persona y las piedras a veces vienen otra energías, por ejemplo de los animales, plantas, seres queridos que se han ido o simbolos. Esa comunicación es para mí muy especial. A través de esas piedras vino el mensaje de un amigo.Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Manuel, primero como a un viejo médico. Pero casi al mismo tiempo oí su voz diciendo: “Bueno, eso ya he vivido y era aburrido, no me interesa.” Luego sentí la energía de un halcón. Lo vi volando y pensé que como tantas veces en las comunicaciones era la energía que venía a acompañar a Manuel en esa vida. Pero no fue así. Era un halcón que vivió con él en una de las vidas. Los vi a los dos. Manuel de entonces vestido en cuero, en un caballo y en su brazo izquierdo ese halcón. Eran buenos amigos, eran uno. Podía ser que fueran cazadores. Me pareció que esa “relación” remontaba otros tiempos, todavía más lejanos. Me pareció que ya eran amigos en Lemuria. Que allí empezó todo. Y siempre volvían a encontrarse como una persona y un animal. Vida tras vida se reencuentran. Y es maravilloso para los dos. Es como almas gemelas cuya vida se expresa como la de una persona y otra de un animal. Los dos se necesitan, los dos se complementan, los dos se reconocen en el corazón. Es como si en el momento del reencuentro recuerdan todo lo que ya han aprendido y vivido juntos, pues no hace falta repetirlo sino hacer siguientes pasos. Pienso que en esta vida todavía no se han encontrado pero falta poco.
Pensé, vale y las piedras que le aportaban a Manuel y me dijeron: “Nosotros despejamos el camino. Él sabe perfectamente que hace falta hacer y a donde dirigirse. Nosotros cada uno a su manera despejamos al camino.”
Le ayudarán a encontrar a su halcón. Seguro!

Un guerrero

piedras de hablan y sanan

Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a Juan como a un hombre , sentado al lado de una hoguera, en un plano entre los arboles. Tenía aspecto medio brujo, medio caballero o guerrero. Sentía yo que sabía usar espada perfectamente y luchar con varitas armas. También conocía bastante la magia. Un hombre fuerte. Al mismo tiempo era un hombre que había visto demasiado dolor y por eso estaba desconfiado. Atento a cualquier ruido, preparado a la lucha y a defenderse y defender a otros. Pregunté que necesitaba y me pareció que me respondió que nada. Que estaba muy bien que consiguió recoger todas las herramientas para estar seguro y fuerte. Me pareció que lo que me mostraba era fusión de todas sus vidas y que en muchas de ellas vio sufrir a la gente, vio guerras, vio fuego que quemaba a sus seres queridos. Pues ahora estaba muy bien fuerte y preparado. Solo que dentro de él siempre estaba alerta, cuidando bien su niño interior para que no le pasara nada.
Pedí a las piedras que le aportaran todo lo que necesitaba. Las dos juntas empezaron a borrar recuerdos de dolor que distorsionaban su visión. Capa por capa, recuerdo por recuerdo borraban y se adentraban en busca de su verdadera esencia. En algún momento Juan empezó a brillar. Me pareció ver los seres muy luminosos , blancos que rodearon la hoguera y se sentaron a su lado. Y él poco a poco cambiaba ese aspecto de un guerrero pareciéndose cada vez más a ellos.
La vibración de esos seres se plasmó en el colgante que empezó o pulsar emitiendo el llamado. El llamado hacia su alma. El llamado que le invitaba a encontrar su verdadero camino. Me parece que las piedras le piden una cosa: Borrón y cuenta nueva. Aprendió mucho en todas sus vidas pero ahora todo cambia. Toca empezar de nuevo. Y Juan es uno de los mensajeros. Es un ser de luz blanca. Un guerrero de la luz no de armas.

“Nos vamos?”

Piedras de sanación

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Asun y Elias sentados en un banco de madera, mirando la calle. Para decir la verdad, la imagen me hacia recordar mucho mi país, Polonia. Pueblo pequeñito, detrás de ellos una casa antigua de madera, y la calle, mejor dicho era un camino sin asfaltar. No había mucho movimiento pero si de vez en cuando pasaba un coche con caballos, con la paja o un chico en bicicleta o una vecina saludando. `Era como si la vida les pasaba por delante y ellos lo aceptaban plenamente porque, porque ya eran abuelos. Era algo que tocaba. Pero al mismo tiempo se sentían un poco impotentes. Era como si hubieran hecho todo bien y estaban contentos de lo que han conseguido pero ahora qué más podían hacer? Solo mirar la vida que pasaba por delante? En ese momento Asun miró al Elias y dijo: “Nos vamos?” Él la miró con mezcla de sorpresa y expectativas y preguntó : “A dónde?” Asun respondió: “No lo sé, pero nos vamos.” Se levantó y se fue a casa que estaba detrás de ellos. Elias la siguió. Al entrar en casa quitaron su piel, su cuerpo de abuelos como si fuera un abrigo y lo colgaron en el perchero que estaba al lado de la puerta. Ya en casa cada uno empezó a hacer lo que le apetecía. Era precioso. Hacían lo que querían hacer, no lo que debían hacer como los padres y abuelos. Eran ellos: Asun y Elias. Y nada más. La energía de las piedras llenó esa casa. La llenó de amor, tranquilidad y paz. Y ellos solo vivan. No veían la vida como pasaba, vivian lo que hasta ahora no podían vivir por todas las responsabilidad que les había traído la vida. Porque lo que les ayudaron a conseguir las piedras era “ser solo Asun y Elias”. Es suficiente.