Ronroneo

turmalina negra, Amazonita


Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Anna en una pequeña cueva. Era una cueva que estaba situada muy cerca del mar. De echo, las grandes olas, que con gran rugido chocaban contra las rocas salpicando la cueva. Hacía mal tiempo. Se oía una gran tormenta. Pero dentro de la cueva aunque incomoda Anna se sentía segura. La cueva estaba suficiente por encima del mar para que no se inundara y aunque Anna estaba mojada por las gotas de las olas por lo menos estaba protegida de la lluvia. Pregunté a las piedras que le podían aportar. Sentí las dos energías que acudieron en seguida. La preguntaron si quería que le ayudaran a salir. Pero pareció que no quería hacerlo. A fin de cuentas estaba en un espacio protegido. Las piedras empezaron a hacer limpieza de su cuerpo físico. Trabajaron juntas. Era curioso observarlo. Parecía que la energía de Amazonita escaneaba todo su campo energético y cuando encontraba algunos grumos actuaba Turmalina Negra disolviéndolos. Cuando terminaron, fuera de la cueva empezó a brillar Sol. La cueva empezó a parecer mucho más acogedora. En ese momento apareció un pequeño gatito. Muchas veces vienen energías de los animales para acompañar el trabajo de las piedras. Subió a sus piernas y empezó a ronronear. Su vibración calentó tu cuerpo. Anna le acariciaba y con cada movimiento se serenaba. El ronroneo del gatito resonaba en la cueva y la hacía cada vez más agradable. Las piedras preguntaron otra vez si a Anna le apetecía salir pero ella se negó de nuevo explicando que eso daba igual porque allí fuera no la esperaba nadie. Y las piedras dijeron: “Tienes toda la razón!!! No hace falta que salgas porque todo lo que necesitas llevas dentro.” Anna cerró los ojos. Con el gatito en las piernas y su ronroneo que vibraba en todo tu cuerpo, de repente, sintió dentro de si misma todo el universo. Ese fue un verdadero momento de la sanación. Reconoció que dentro de ella estaba todo, las estrellas, las galaxias, el amor infinito y sobre todo la Paz. Hizo un gran respiro de alivio. Logró hacer paces consigo misma, con el dolor que llevaba dentro, con el cansancio y tristeza. Un respiro más y estaba preparada para salir. Pero eso ya no tenía tanta importancia. Porque encontró en su interior lo que necesitaba- la Paz.
Siempre repito que la comunicación es el inicio de una amistad. Una amistad especial entre tú, las piedras y en el caso de Anna, la energía de un gato. A través de las piedras sentirá siempre su ronroneo.

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