Agradecimiento

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Después de pedir el permiso para abrir el canal de comunicación vi a A. a la orilla del río, jugando con las piedras que estaban allí. El paisaje era precioso, con frondoso bosque alrededor. De entre los árboles salió una preciosa mujer. Llevaba un delicado vestido de color rosa que ondulaba con cada paso. Era esbelta y parecía una Deva. Era la energía de Cuarzo Rosa que había elegido esa forma para conectar con A. Ella la vio y echó a correr para abrazarla. Sentí mucha alegría que casi hizo que se me hubieran escapado unas lágrimas de la emoción. Al principio pensé que lo recibía de A. pero no fue así. Era lo que sentía Cuarzo Rosa. Abrazando a la niña dijo: “Te doy infinitas gracias por tu mirada amorosa. La trasmites a todo el Reino Mineral. Te agradezco en nombre de todos nosotros. Eres como el puente que nos hace posible percibir tu mundo y sentirnos vivos. Doy gracias también a tu madre por la magia que transmite. Aprende de ella y al mismo tiempo enséñale lo que ella no conoce. Tu mirada despierta en mí una energía increíblemente elevada de agradecimiento. A tu lado siempre vibraré en ello. Por eso atraeré a tu vida las energías de luz y amor.” A. y la Mujer Cuarzo Rosa volvieron juntas a la orilla para seguir jugando. De repente del medio de las rocas grandes salió un ser mágico muy gracioso. Era de altura muy pequeña. Se parecía al personaje de la película de “Las Crónicas de Spiderwick.” Se acercó y con la voz un poco mosqueada dijo: “Soy tu Granate. Lo sé!!! No parezco tan bonito como esas hermosuras de Cuarzo Rosa y Ágata Musgo. Pero yo, soy tu valiente caballero que ha venido a cuidarte y protegerte!!!!” Sacó una espada de madera e hizo el gesto de levantarla tal como lo haría un verdadero caballero. La mujer Cuarzo Rosa no aguantó la risa porque de verdad era muy gracioso verlo. Granate la miró con frialdad: “Te he oído, guapa!!!!!” Cuarzo Rosa se sonrojó y le pidió disculpas. Ainara lo abrazó y ya mucho más tranquilo empezó a jugar con ella.

En ese momento se activó la energía de Ágata Musgo. Sentí como su energía llenaba por completo el cuerpo de A. fusionándose con él. A. oyó su voz en su interior: “Puede llegar un día que dudes en tu propia belleza. A veces los comentarios de las personas pueden parecer muy crueles. Pero solo son las palabras de los seres que todavía no han encontrado el camino hacia su luz y su belleza. Eres un maravilloso ser. Tan bonito como lo soy yo. Si me consideras preciosa es porque tú lo eres también. Yo, soy otro tú.” A. tenía los ojos cerrados sintiendo la energía de Ágata Musgo. Era como una brisa agradable que traspasaba todo su cuerpo. Abrió los ojos mirando a su Cuarzo Rosa y Granate. Sabía que estaba muy bien acompañada. Contempló el mágico paisaje que la rodeaba. Y luego volvió a jugar.

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Colores

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Después de pedir el permiso para abrir el canal de comunicación vi a M. en su casa sentada en la mesa mirando la ventana. Fuera hacía una niebla muy densa envolviendo todo en color blanco. No se veía casi nada. M. por un lado estaba contenta porque sentía mucho frescor que le gustaba, pero la falta de colores la volvía un poco melancólica. Sintió la energía de Cuarzo Rosa que se convirtió en una taza de color rosado. Dentro humeaba chocolate caliente. M. oyó la voz en su interior: “Soy el recipiente que resguarda tu CERTEZA. La sientes reconociendo que actúas siempre desde el amor. Lo sabes. Pero a veces, el hecho de que otros no lo entienden te hace sentir mal. No entiendes porque no creen en tus buenas intenciones, porque te malinterpretan. Al dudar, sientes el frío. En esos momentos, vuelve a tu CERTEZA. Qué más da que piensan otros si tú sabes cuál es la verdadera razón de tus actos? Te ayudo a centrarte en ti. Cada uno tiene sus caminos. De ti depende solo el tuyo.” M. empezó a emocionarse. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Contempló otra vez el paisaje blanco. Percibió en su corazón Cuarzo Verde. Siguió el impulso de prestar atención a su energía. El mineral la instruyó: “Eres capaz de crear lo que te rodea. Tu corazón está lleno de colores. Utilízalos!” M. estaba muy conmovida. Conectada con todo su potencial solo susurró: “Cuanta belleza” y comenzó a llorar todavía más. La energía de Cuarzo Verde la acogió aún más amorosamente y continuó: “Ves la belleza en todo lo que te rodea pero te cuesta verla en ti misma. Ni se te ocurre que eres la cocreadora de todo lo que percibes. Si no tienes ganas de ver más niebla, levántate y llena con colores tu paisaje!” M. muy impresionada se acercó a la ventana. La abrió y se puso a soplar como si quisiera apagar una vela. La niebla poco a poco desapareció. Sonrió. Se veía un precioso jardín, incluso empezó a hacer sol. Alguien llamó a la puerta. Al abrir resultó que era Amatista. Con un gesto invitó la chica a salir. Dijo: “No he venido como tu maestro. No necesitas ninguno. He venido solo para ayudarte a vencer las limitaciones que te pones a ti misma. Tu misma creas barrotes a tu alrededor. Aunque tienes la certeza de actuar correctamente, aunque tienes el potencial creador ilimitado, no te sientes merecedora de la belleza que llevas dentro. Por eso no la puedes ver fuera. Este precioso jardín eres tú. Da rienda suelta a tu imaginación! Siente tu poder! Siente tu voluntad! Di YO SOY! Y así será.” M. sabía que la acompañaban las energías de Cuarzo Rosa y Verde. Cogió aire y luego lo soltó poco a poco como si necesitara cobrar fuerzas para salir de su casa. Luego dio el paso y comenzó a andar junto con Amatista disfrutando de su hermoso jardín.

Jugar o no jugar

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a J. sentada en una silla, con los ojos tapados por una cinta. Sus amigos estaban detrás de ella. Eso parecía un tipo de juego pero yo no lo reconocía. La energía de Sodalita se acercó, puso la mano en su hombro y susurró: “¿Por qué juegas, si no te apetece?” J. quitó la cinta de los ojos y le miró. Su mirada era muy intensa, parecía enfadada. Tenía ganas de decirle que no tenía razón porque le encantaba el juego pero no era la verdad. Por eso solo dijo: “Todos juegan. No tengo solución, tengo que jugar también.” Sodalita propuso: “¿Y qué pasaría si crearas tus propias reglas del juego?” J. movió la cabeza mostrando su desaprobación: “Pocas cosas dependen de mi.” Parecía como si ya se hubiera rendido. Dentro de ella todavía había una chispa pero eran más bien la chispa de la rabia por haber perdido la partida de ese ilusorio juego que le parecía que estaba jugando. Sodalita le ayudó a levantarse y empezaron a caminar juntos. Abrazada por la energía de Sodalita J. escuchaba sus palabras: “Muchas veces os perece a los humanos que poco depende de nosotros. Y quizás tengáis la razón. Porque esperáis cambiar las circunstancias que os rodean y a menudo las circunstancias no puedes cambiar. Si estás en casa, estás rodeada por tus familiares. Si estás en la escuela por tus amigos. No los puedes cambiar. Pero lo que si depende de ti y en lo que tienes la libertad absoluta es la forma de reaccionar frente a las circunstancias. Mira, insistes en que no tienes la libertad. Pero mira, puedes andar ahora,¿ verdad? Imagina a un árbol. ¿Crees que no es libre al tener raíces y no poder moverse?” J. nunca se había hecho una repregunta así. Un majestuoso roble le parecía el Rey del bosque. Pero era verdad, no se podía desplazar. Sodalita continuó: “Todo depende de cómo interpretarás tus circunstancias. Por ahora quiero conectarte con los arboles para que sientas la paz que se experimenta aceptando las condiciones que trae la vida y al mismo tiempo la felicidad que sale de la certeza que eres la Reina de tu propio bosque.” Percibí las energías de varios árboles. Al final sentí las secuoyas con sus anchos y altos troncos. Sodalita reanudó su discurso: “Dentro de ti hay una niña. Estará en tu interior siempre. Tu edad no importa. Tienes que cuidarla. Permítete llevar su inocencia dentro de ti. Incluso cuando tengas 100 años. Necesitas su alegría para afrontar las circunstancias que parecen serias. Ríete de los juegos que no te gustan. Da espalda a los jugadores y vete al bosque de tu alma.” Vi a J. debajo de la gran secuoya. Se convirtió en un hada. Con las alas empezó a volar a gran velocidad entre los gigantescos troncos. Ese era su mundo. Se sentía libre y feliz. Sintió la energía de Ágata Negra. Era como la brillante sombra negra que jugada con ella al escondite. Poco a poco se hizo de noche. Se acercaron al borde del bosque y de lejos vieron las luces de un pequeño pueblo. Allí J. paró sin saber qué hacer. Ágata le dijo: “Hay hadas que viven entre los humanos. No siempre es fácil. A veces se sientan tan raras que intentan a toda costa olvidar quien son. Pero no puedes dar la espalda a tu verdadero ser. Eso siempre te hará infeliz y te llenará de rabia. Pero si no olvides quien eres podrás vivir plenamente entre las personas. Solo es necesario que crees tus normas del juego al unísono con el latido de tu corazón de hada. Siente tu bosque y disfruta de la divertida vida ente los humanos.” J. miraba el pueblo. Cuando dio primer paso hacia él, desaparecieron sus alas y ella se hizo más grande. Pero sus pasos eran firmes. Se acercaba al pueblo sabiendo que nunca más participaría en los juegos que no le gustaban.

Mariposas

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a N. y J. en alguna otra vida. Ella estaba mirando el espejo de un tocador peinando el pelo largo. Él entró vestido de traje de rayas, con bigote fino como de los años 20. Sentí la energía de Rodonita que creó una esfera de luz rosada que alejó ese recuerdo. Percibí el mensaje para N. y J.: “Habéis pasado muchas vidas juntos. A veces como pareja, a veces como amigos. Pero en ese momento todo eso no importa. Solo vuestro presente tiene verdadero valor. Pero el amor que habéis sentido por vosotros en otras vidas crea un tipo de crisálida. Antes de conoceros erais como las orugas. Viviendo su experiencia de una manera muy diferente que ahora. Pero vuestro amor os da la posibilidad de convertirse en mariposa. Mi intención es crear un espacio sagrado para que cada noche pueda ocurrir la magia de reencontraros. Es el momento de cambio posible gracias a vuestro reencuentro. Es el espacio sagrado del silencio en el cual la oruga se convierte en la mariposa. Cada mañana os despertáis como una preciosa mariposa, diferente que el día anterior. Cada día más hermosa, cada día más consciente de su belleza, cada díaiviendo más intensamente el amor que no tiene límites.”

Continuó Malaquita: “Os doy una herramienta muy práctica. Imaginad que al pasar la puerta recibís la ducha de mi energía. Dedicad tres segundos a conectar conmigo. Cerrad los ojos y visualizad mi energía que traspasa vuestro cuerpo. Me llaman Malaquita, la que mal quita, y eso haré para vosotros.” Los otros minerales no tardaron en añadir sus ideas. Cuarzo dijo que llenaría todo el espacio con su luz. Prehnita añadió: “Yo os ayudaré a bucear plácidamente por vuestro cuerpo acuoso de emociones. Dejad detrás de la puerta las tormentas. Aquí en vuestra habitación solo reina la calma.” Turquesa hizo un guiño: “Pero no os preocupéis no será aburrido. Yo cubriré vuestra cama con la manta de alergia y disfrute para que juguéis como los niños.” Súper Siete se entusiasmó: “Eso, eso. Y yo daré la chispa. Para que todo sea todavía más divertido. Pero bueno, tranquilos. Si hace falta dormir, se duerme.” Y otra vez hizo un guiño. Me centré en Ágata Árbol y en la Mookaita. Percibí como los dos minerales representan uno a N. y otro a J. Los veía como a dos enormes y preciosas galaxias que recogían las energías de otros minerales. Sentí el mensaje: “Vuestro baile es infinito. Os acercáis y luego necesitáis más espacio. Os queremos mostrar que cada uno de vosotros necesita de vez en cuando su espacio. Eso sale de vuestro interior y no tiene nada que ver con el otro. Si respetáis vuestros ritmos, vuestro baile será armonioso. Nunca tengáis miedo de que el otro se vaya porque vuestro amor ejerce la fuerza de gravedad increíble y siempre os vais a reencontrar. Pero no olvidéis cuidar vuestros espacios. De verdad os queréis justo por la gran admiración que sentís, contemplando los espacios íntimos del otro. Cuidadlos! Así vuestro baile no terminará nunca.”

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El dragón y el hada

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a E. entrando en una gran sala llena de gente. Todos la miraron y empezaron a aplaudir. Sorprendida y desconcertada pasaba entre las personas que le cedían paso para que pudiera llegar a una mujer que encarnaba la energía de Ágata Musgo y a un hombre que seguramente era Jaspe Rojo. La mujer Ágata Musgo estaba radiante, muy contenta y el hombre Jaspe parecía serio y severo. Al acercarse a ellos E. miró a Ágata Musgo esperando algunas explicaciones. La mujer sonrió todavía más diciendo: “Lo has conseguido! Ya estás donde querías estar!” E. meneó la cabeza y muy bajito murmuró: “Nooo. No es eso que estaba buscando.” Ágata Musgo sin dejar de sonreír movió la cabeza en la señal que sí y E. señaló otra vez lo contrario y empezó a dar unos pasos para alejarse de las energías de las piedras. Como si fuera poco sintió el cosquilleo en la espalda y vio que le salían grandes y delicadas alas de un hada. Eso tampoco le gustó. Miró a la gente que la rodeaba y aunque todos le sonreían ella se sintió ridícula con esas alas. En todo eso, de repente su Jaspe sacó desfibrilador y con la cara burlona susurró: “Es que no se da cuenta. Tenemos que electrocutarla para que se entere de su valía.” E. dio unos pasos más tras ahora también asustada. Ágata Musgo sujetó al Jaspe con cara de poco amigos y le riñó: “Deja las bromas tontas!” A E. todo eso no le hacía ninguna gracia. De repente sintió mucha pena y tristeza en su interior. Se derrumbó y se puso a llorar: “Es que yo quería que me dierais un mensaje. Un verdadero mensaje. Y vosotros me venís con toda esa farsa! La fiesta ridícula, las alas que no me sirven de nada, desfibrilador y tú Ágata tan contenta. Es que no veis que no puedo más. Estoy tan cansada.” Parecía como si no tuviera fuerzas ni para llorar. Se acercó la mujer Ágata. Se sentó en el suelo al lado de E. La abrazó y permitió que llorara apoyada en su hombro. Y luego muy suave le dijo: “Es que de verdad ya tienes todo lo que necesitas.” Tocó la frente de E. y activó su tercer ojo. La inundó la sensación de calma y claridad. Era como coger el aire por primera vez. Como si de repente todos los velos desaparecieran. Cerró los ojos y solo sentía la paz. Cuando los abrió estaba en su casa. Oyó por dentro la voz de Jaspe Rojo. Preguntó: “De verdad es lo que quieres?” Ella cerró otra vez los ojos. Cuando los volvió a abrir estaba entre las montaña. Sintió el peso en la espalda. Eran las alas pero no eran de un hada sino del dragón. Ella entera se convirtió en un gigantesco dragón. Miró a su lado y vio a un pequeño dragón rojo que más parecía a un perrito gracioso con alas. Pensé que menudo Jaspe gracioso le había tocado a E. Le susurré al oído: “Por favor, no la electrocutes!” Me hizo un guiño susurrando en la respuesta: “Y por qué no?” Pero luego ya en voz alta le dijo a E.: “Eres un dragón escondido en el cuerpo del hada, viviendo la experiencia humana. Pues, ya entiendes. Es un reto. Lo tienes complicado. Pero mira, ahora vamos a volar juntos. Abre las alas y ven a volar conmigo.” E. seguía sorprendida con su cuerpazo gigantesco pero estaba contenta y serena cuando echo a correr y luego volar detrás de su gracioso Jaspe Rojo.

Emperatriz

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación me pareció ver una imagen del hada sentada en una roca cubierta de musgo. El hada estaba de espaldas y se veía que alguien le había roto las alas. Tenía la sensación de que el hada era una parte de S. lastimada en algún tiempo- espacio difícil de definir. La imagen era muy triste pero al mismo tiempo sentía la energía de S. que gracias a su conciencia muy pura sabía envolver al hada herida con un manto de amor y llevarla a su corazón. Sentí la energía de Jade y oí su voz que se dirigía a S.: “Tienes un gran don de percibir el mundo a través de la mirada del amor. Aunque te hacen daño, no guardas rencor. Elevas la situación a otro nivel llevándola al corazón. Pero allí, en ese espacio sagrado, el hada sigue sin alas. Te falta el último paso. Entender que nadie te puede hacer daño si verdaderamente, en lo más profundo de tu ser, te liberas de cualquier expectativa. Entonces te convertirás en el centro de tu universo y no habrá nada ni nadie que pueda cortarte las alas.” Me pareció ver como el hada herida que estaba dentro del corazón de S. se levantaba. Al hacerlo percibí que tenía alas y esas alas poco a poco se abrían. Al mismo tiempo, en la espalda de S. también aparecieron las alas. Las dos imágenes se fusionaron y S. integró dentro de ella el precioso ser quien es. El hada con maravillosas alas de muchos colores.
De repente la imagen cambió. Sentí otro aspecto de S. Su fuerza y dureza. Como si, de vez en cuando, por seguir adelante y conseguir sus objetivos se convertía en una persona un poco tozuda y a veces inflexible. Se activó la energía de Granate. Le dijo: “Tu eres la escultora. Utiliza tu fuerza para esculpir.” Y efectivamente en las manos de S. aparecieron las herramientas y ella empezó a esculpir en la piedra de Granate una preciosa rosa. Su maestría era impresionante. En muy poco tiempo con increíble destreza consiguió crear una rosa maravillosa con muchísimos detalles. Incluso las punchas eran afinadas. La flor era increíblemente delicada. Granate dijo: “Te ayudo a entender que de la fuerza sale la fragilidad y de la fragilidad sale la fuerza. No tienes que cambiar solo tienes que permitirte fluir entrelazando los ciclos.” Me pareció ver como se creaba el símbolo de yin yang de color de Granate pero sus puntos estaban hechos del Jade. El símbolo se elevó por encima de la cabeza de S. y en ese momento apareció un trono de Ojo de Tigre. Sentí por dentro que ella se había convertido en una Emperatriz. No era ni reina ni princesa, sentía muy claramente que era Emperatriz. En una mano suya se veía el Sol y en la otra una barra de poder que se anclaba fuertemente en la Tierra.
El potencial del encuentro entre S. y Ojo de Tigre reside en integrar primero las sanaciones de Jade, y Granate. Entonces se desprenderá la fuerza de Ojo de Tigre anclando en el cuerpo físico de S. su legado. Es la Emperatriz que une la fuerza del Sol y de la Tierra en el bien de todos que la rodean.

El Rey

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a J. sentado en un trono hecho de una robusta piedra. J. tenía aspecto de un rey muy, muy viejo. Con una barba blanca y larga, pelo un poco desordenado, con corona puesta en la cabeza. Estaba dormido. Parecía como si no se hubiera movido desde hace mucho tiempo. Si te fijabas bien se notaba telarañas alrededor de él. Delante de él apareció la energía de su piedra en forma de un hombre joven. Extendió las manos y mandó hacia J. una nube de unas criaturas muy curiosas. Eran como abejorros con los cuerpecitos de color de la piedra pero tenían unas alas grandes y preciosas que opalizaban al moverlas. Esa colorida nube se acercó a J. Los abejorros mágicos empezaron a acariciar todo su cuerpo, especialmente la cara, dándole suaves caricias. Poco a poco el rey viejo abrió los ojos. Al principio su mirada estaba un poco perdida pero finalmente consiguió fijar la vista en el hombre que estaba delante de él, en la energía del mineral. El hombre jaspe sonrió y con una voz muy suave y delicada como si entendiera que J. acababa de despertarse empezó a explicarle: “Eres un gran Sabio. No te despierto porque necesitas aprender alguna cosa fuera de ti. Ya has aprendido muchísimo. Te despierto porque tú mismo te has encerrado en un sueño para protegerte. Pero ese sueño se ha convertido en una prisión.” Los abejorros mágicos seguían acariciando a J. Sintió como en su interior se despertaban emociones. No todas le daban felicidad. Sus ojos se llenaron de lágrimas. El mineral continuó: “Eres un Mago. Eres un Alquimista. Eres un Rey. Pero se te ha olvidado que todo es sabiduría! Incluso lo que aparentemente hace daño. Al sentir el dolor poco a poco habías dado la espalda al aprendizaje que estaba escondido detrás de él. Poco a poco te caíste en un sueño profundo. Y olvidaste quien eres. Y tú eres un gran Sabio. ¡Vuelve a integrar la sabiduría que llevas dentro! Despierta para poder expresarla y vivir tu vida como una persona entera!” Cuando la piedra hablaba el aspecto del J. estaba cambiando. Con la ayuda de abejorros mágicos estaba rejuveneciendo. Su cara había cambiado tanto que casi no se veía el rastro del viejo rey sino una cara del rey joven, lleno de fuerza y alegría. Se levantó del trono con una gran sonrisa. Empezaron a aparecer varios animales acudiendo a su llamada y reconociendo su poder. J. levantó la mano y chasqueó los dedos. La gran sala se convirtió en un frondoso bosque. Sentía por dentro que había integrado en sí mismo las dos facetas suyas. La que crece y la que mengua, la que se expande al mundo y la que va pa dentro hacia su oscuridad. El hombre Jaspe sonreía también. Se inclinó y pidió: “Rey mío, me acompañas a dar una vuelta? Me encantaría hablar contigo para aprender de tu mundo.” J. se acercó a él y luego empezaron a caminar entre los árboles.

Maestro

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Después de pedir permiso para abrir el canal de comunicación vi a J. en el bosque sentado al lado de una pequeña hoguera. Sentía que hacía un descanso después de un trabajo duro pero muy satisfactorio. Parecía que estaba encima de una colina. Delante de él se veía un paisaje muy bonito bañado por la luz del sol. A su lado apareció la energía de Sodalita que en ese momento tenía la forma de un hombre. Tal como J. estaba contemplando el paisaje. En un momento dijo: “Bueno ¿y ahora qué? ¿Te parece que el trabajo ya ha terminado?” J. miró sorprendido a la energía de la piedra. Si efectivamente le parecía que el trabajo ya había terminado. La piedra continuó: “Un trabajo ya ha finalizado. Tienes razón. Mereces un descanso. Pero no es el fin. Ahora te esperan nuevos retos, nuevos desafíos.” La energía del mineral se situó en su plexo solar. El rayo del azul índigo empezó a proyectarse fuera. J. extendió sus manos y encima de ellas apareció un libro. Antiguo, con una preciosa tapa de cuero. Sus hojas parecían de pergamino y estaba lleno de maravillosos dibujos. J. no entendía bien de qué se trataba. Sodalita susurró a su oído: “No tienes que aprender nada más. Ya tienes toda la sabiduría necesaria para ejercer como maestro. Pero te frenan tus propios miedos e inseguridades. Has caminado mucho y has aprendido de tus experiencias. Ahora toca compartirlo con otros. Por un lado lo quieres pero por el otro no confías en ti mismo. ” J. levantó la vista. Se dio cuenta de que estaba rodeado de varios elementales que le miraban esperando que empezara a contarles las historias. Le invadieron las dudas. No quería que otros pensaran que era mejor que ellos. Tenía dudas de compartir lo que sabía porque le parecía que de esa manera se convertiría en una persona soberbia que miraba a la gente desde arriba sintiéndose. Sodalita puso la mano en su hombro: “Lo que sientes en este momento es lo que tienes que vencer para avanzar. Es tu propio demonio. Yo te diré que veo en ti. Veo a un sabio maestro que entiende que no enseña nada. Sabe que lo único que hace es despertar la sabiduría dentro de la gente que le rodea. Eres el sabio que entiende que es solo una herramienta que hace posible que la gente recuerde su propia sabiduría y encuentre su potencial. Pero ese Maestro Interior tuyo todavía está tapado por tus inseguridades.” J. dijo en voz baja: “No quiero perder lo que tengo. No quiero encerrarme en una aula.” La piedra resopló: “Lo ves? Justo ese tipo de pensamientos te frena. Aquí donde estás, entre tus árboles, puedes crear la academia de la vida. Puedes ejercer de maestro justo aquí.”
A J. le rodeó la energía de Cuarzo Rosa. Estaba vibrando en su cuerpo físico, en cada célula, y también en su aura rodeándolo de una esfera rosada. En su interior sintió el mensaje de la piedra. “Te ayudaré a ver la verdad de ti mismo. Las grandes batallas pasan dentro de nosotros mismos porque no hay adversario más listo y astuto que nuestro ego. Irradiaré la luz de la verdad y el equilibrio alrededor de ti para que veas tu maestría. Los otros ya la ven y acuden a ti. Ahora toca que tú mismo creerás en el Maestro que llevas dentro.”

La placenta

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación me pareció ver a G. de pie. Tenía las manos extendidas y encima de ellas estaba la placenta que se unía con su cuerpo a través del cordón umbilical. Se activó la energía de Cuarzo Ahumado. Envolvió con su luz la placenta e hizo el efecto como de una lupa. G. pudo ver la placenta desde otra perspectiva. La notaba como un paisaje montañoso con algunas laderas muy empinadas. Allí estaba la madre de G. intentando escalar. La imagen era curiosa porque llevaba ropa elegante, es decir algo más adecuado para una reunión oficial no para escalar. Pero en las manos tenía todo el equipaje necesario y justo estaba poniendo un clavo en la roca. G. la miró y dijo: “Mama, por favor, no lo hagas, es mi cuerpo!” Su madre la miró sorprendida como si no entendiera nada de nada. Respondió frunciendo el ceño: “No! No es verdad. Este es mi cuerpo!” No había ninguna mala intención en eso. De verdad parecía que creía profundamente que ese era su cuerpo y que no hacía nada incorrecto. G. no se sentía capaz de explicárselo. Su madre volvió la mirada hacia la montaña y reanudó los preparativos para subirla sin hacer más caso a su hija. En ese momento aparecieron los ángeles. Crearon una esfera de luz blanca. Era muy suave, como si fuera hecha de las plumas blancas y luminosas. Empezaron a cantar. La madre de G. se detuvo. La invadieron las emociones no reconocidas durante mucho tiempo. En su vida nadie le había expresado tanta ternura como los ángeles en ese momento. Estaba sorprendida y confundida. Miró a su hija y susurró: “No sé qué decirte… No tengo nada para decirte.” Ese vació que sintió, hizo que rompió a llorar. Dejo de intentar anclarse en la placenta que unía su hija con su nieta. Los ángeles seguían cantando. La esfera luminosa se convirtió en un vehículo que se elevó y la llevo fuera. G. otra vez estaba de pie mirando la placenta. La energía de Cuarzo Ahumado la llenó entera y reestablecido la unión que con la hija que lleva en su barriga. G. miraba a su hija. Su voz resonó en su cabeza: “Habla conmigo, mama! No cometas los errores de la abuela. Permítete sentir! Eres humana. No te juzgues. Cuéntame todo!”
Sentí la energía de Fluorita que poco a poco se despertaba. Creó una mesa en la que estaban sentados G. junto con sus hijos jugando a algún juego de mesa. Fluorita le dijo: “Mira, yo te ayudaré a crear un espacio dentro de ti en el que puedas estar con tus hijos. Ellos van y vienen pero tú siempre les ofreces la mesa donde pueden nutrirse, donde pueden pasar bien el tiempo, donde pueden sentirse como en su casa. Tú eres ese espacio de conexión. Yo te ayudaré a sentir que todo tu cuerpo es un espacio de conexión, de libertar, de apertura al amor.”

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El telar

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Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a E. con unos auriculares gigantescos. A mi lado estaban las energías de los tres minerales. E. sonrió muy contenta y gritó tal como lo hacen las personas que están escuchando algo por auriculares y creen que no se les oye: “Estoy muy contenta de veros.” Los minerales se miraron uno al otro sin decir nada. Sabían que E. con esos súper auriculares encima no les iba a escuchar. Viendo sus caras E. se dio cuenta de lo que pasaba y los quitó. Estábamos en su cocina y ella comenzó a preparar una merienda para todos. Estaba contando algo pero su voz poco a poco iba desapareciendo hasta no poder oír nada de nada de lo que decía. Ella ni se dio cuenta de eso. Seguía hablando. Los minerales se miraron otra vez uno al otro y se sentaron alrededor de una mesa. Rodonita pregunto: “Chicos, qué hacemos? Así no vamos a conseguir nada. Hay que ayudarle a salir de ese bucle. Ayudarle a entender la diferencia entre escuchar y oír, entre comunicarse y hacer ruido.” Los tres minerales vieron la vida de E. como a una tela en un telar antiguo que había aparecido en la mesa. Todos los hilos estaban entrelazados, con muchos nudos. Los colores eran muy bonitos pero no seguían ningún diseño en concreto. Incluso parecía difícil continuar tejiendo porque todo estaba en un gran desorden. Los minerales estaban debatiendo cómo ayudar a E. y poco a poco trazaron un plan de rescate para su tejido. Al principio actuó Cuarzo Rosa. Dijo: “Yo reforzaré el hilo conductor de su vida. Que es ni más ni menos su alma.” En ese momento me pareció ver a E. en un bosque de abedules. Me sorprendió esa imagen porque no son los árboles comunes por aquí. Había mucha niebla blanca que envolvía muchos troncos blancos con sus características rayas negras. E. estaba muy emocionada. Le encantaba ese espacio pero al mismo tiempo se sentía un poco perdida porque no sabía a dónde dirigirse. La energía del Cuarzo Rosa susurró a su oído: “No hace falta que vayas a ningún sitio! Solo abraza a uno de los abedules! El abedul de tu alma. Mi energía junto con la suya estará en tu timo para que puedas renovar tu energía. Empieza de nuevo. Empieza desde la solidez, belleza y frescura de tu alma! Vuelve a ti! Vuelva a tus inicios!” E. abrazó un esbelto árbol. Miró su blanca corteza y luego con templó sus finas hojas del verde clarito. Sonrió y guardó silencio sabiendo que estaba en el templo de su alma. Otra vez percibí la imagen de las tres piedras alrededor de la mesa con el telar encima. “Ahora nuestro turno” dijo Rodonita mirando a Sodalita. A ver –continuó-mira E., yo te ayudaré a discernir. A elegir qué hilos son importantes y cuáles no. No es necesario que todo lo que te llega forme parte de tu vida. Hay hilos que no necesitas. Hay hilos que hace falta cortar. Para saber cuáles son tienes que utilizar tu corazón. Él te guiará. Y yo te conecto con tu corazón.” Su energía se situó en el corazón de E. En ese momento sentí la energía de Sodalita que envolvió todo su cuerpo. Dijo: “Yo te doy la destreza en hilar. Mira, es como si Rodonita te dijera “qué” y  yo “cómo”. Por eso vibraré en tu cuerpo físico y en tu cuerpo mental. Cuando sientas que el caos empieza a dominar en tu vida, cuando las situaciones empiezan a superarte coge ese colgante! Primero conecta con el Cuarzo Rosa y tu abedul para volver a ti, volver  a la vibración pura de tu corazón. Luego conecta con Rodonita para discernir qué enseñanza lleva la situación y elegir si la integras o simplemente con la fuerza de tu corazón le cierras la entrada a tu vida. Si la aceptas conecta conmigo y juntos encontraremos la manera de introducirla como un hilo a tu vida. Así crearás un tejido precioso. El tejido que será la obra maestra de tu vida.”
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