Cuando cesa la tormenta

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a F. en una playa. Era de noche. Hacía mucho viento y llovía. Tenía el pelo despeinado y parecía desesperada. Llamaba a alguien sintiendo mucho miedo. Tenía yo la sensación como si hubiera naufragado un barco y ella estuviera buscando a alguien temiendo que había muerto. Finalmente cayó llorando en la arena. Se le rompía el corazón. Lloraba desconsolada con los ojos cerrados sintiendo el viento que la azotaba. En ese momento sentí como la energía de las piedras la cubrió con una suave manta azul. F. seguía con los ojos cerrados pero cesó el rugido del viento y la suavidad de la energía de las piedras consiguió secar sus lagrimas. F. dijo con voz suave que tenía miedo. Me parecía como si en ese momento estuviera en un espacio sin tiempo. La rodeó el silencio y la luz azul claro. Vi como la energía de Amazonita empezó a hacer un precioso bordado, muy delicado, alrededor de su corazón o mejor dicho que se fundía con su corazón. Amazonita le trasmitió ese mensaje: “Te conecto con tus raíces. Ves ese bordado? Es de tu país. No pienses que estás sola. Tus ancestros están contigo. No has perdido raíces, no has perdido su apoyo. Están contigo, adornando tu corazón, haciéndote recordar que nunca estarás sola. Da igual si recuerdas o no a tus abuelas, si conoces los nombres de tus bisabuelas o historias de tatarabuelas. Todas ellas están contigo. Han parido muchas veces y han visto irse a muchos de sus hijos. El dolor y el miedo es como una tormenta. En algún momento cesa su furia. Céntrate en la belleza de mi energía , en se precioso bordado de tu corazón. Cuando tu mente se dispara, cierra los ojos e imagina tu corazón envuelto en mi luz azul.”
En ese momento sentí también la energía de Angelita. Aparecieron dos ángeles que abrazaron a F. trasmitiéndole mucha paz y luz. Ese abrazo era tan real, tan dulce que su mente, su ego que crea todas los dramas se diluyó en esa preciosa energía de Amor.
Esta comunicación como tantas anteriores muestra el gran apoyo con el que siempre podemos contar. Pase lo que pase, da igual con que fuerza golpea la tormenta, siempre podemos encontrar ese espacio sin tiempo donde estamos profundamente amados y sostenidos.
No lo dudéis nunca.

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