Fuerza Interior

Me fascina como los códigos Turquesa trabajan junto con los de Zafiro. Os quiero contar las percepciones que tuve durante la primera sesión con los códigos que hice para F. La chica eligió esos tres códigos: Memorias Despiertas, Semilla Floreciendo y Fuerza Interior. Al empezar a trasmitir los códigos Turquesa, es decir Memorias Despiertas y Semilla floreciendo me pareció ver el código de Memorias despiertas incrustado en su cuerpo. Era como si ya lo tenía pero hace mucho tiempo estaba olvidado. Me parecía verlo como si fuera esculpido en una antigua piedra. Lleno de polvo y musgos. Las energías de los códigos vibraban de manera que cada vez más se veía la geometría de Memorias despiertas. Como si quitaran el polvo poco a poco. Luego me pareció oír que una parte de la conciencia de la chica decía: “Ese cuerpo no me sirve, ese cuerpo no funciona bien.” Y la vi como si hubiera salido de su cuerpo y lo observara con rechazo. No fue la sensación que no le gustara, fue más bien como si no cumpliera sus expectativas. Y yo al mismo tiempo sentía que volvía una y otra vez a encarnar porque al morir se daba cuenta que si que su cuerpo si era un vehículo perfecto pero al entrar en la tercera dimensión lo olvidaba y otra vez se enfadaba con él. Al poner mis manos el la tercera posición que es la ultima para trasmitir los códigos Turquesa vino un recuerdo de su vida. La vi muerta en el barco vikingo. Ella fue el jefe que había muerto en la batalla, a su lado había dos perros, la comida y cuernos etcetera. Fue su funeral y en un momento el barco empezó a arder que fue la manera que su gente le despedía. Pero lo que sentía en ese momento era un gran rechazo al cuerpo. Me pareció oír : “ Para que me ha servido ese cuerpo tan fuerte? He fallado a mi pueblo, he muerto como cualquiera! Para qué me sirve la fuerza? No la quiero!” Entonces la energía de los códigos le ayudó a ver que toda su tribu le quería mucho y no fue por su fuerza física. Era el amor y su sabiduría que hizo que los suyos le tenían tanto respeto. Lo honraban por su fuerza interior. Su fuerza física y destreza en el combate no fue lo principal. Los códigos brillaban en cada una de las células de F. y de él que de verdad era ella . Vi a los dos como un mismo ser de luz. Ella de ahora y él de hace tiempos. Se miraron, se recordaron, se unieron en amor y aceptación de quien son de verdad. Vi que la energía del Vikingo se iba con las Valquirias, por supuesto, y los dos perros. Pero se quedó una esfera luminosa que se colocó en el timo de F. devolviéndole un trozo de ella misma. Era muy emocionante ese reencuentro.
El siguiente paso fue trasmitir el código Fuerza Interior. Oí tres golpes que dio la Tortuga Abuela. Sentí que recordar y sanar esa experiencia de los tiempos tan remotos en tiempo lineal a través de los códigos Turquesa fue necesaria para que se despertó de verdad el Código Zafiro -Fuerza Interior. La Tortuga Abuela junto con las cuatro otras tortugas hicieron sentir a F. que la Fuerza Interior no tenía nada que ver con su cuerpo fisico. Que era un profundo reconocimiento de su poder interior, de su luz y el amor que irradiaba. En ese momento también sentí otra animal. Me pareció que en casa de F. hoy en día estaban esos dos perros que la acompañaban cuando fue el vikingo. Pero que hay algún animal más que se sentía desplazado por la fuerza e importancia de los dos perros. Y ese animalito también recibió la energía y sabiduría del Código Zafiro. Luego me comentó F. que sí que tenía dos perros y el que vino en mitad de la sesión fue un lorito.
Con cada sesión aprecio más esa sanación. Con cada sesión entiendo mejor los mensajes escondidos detrás de las geometrías de los códigos de luz. Os agradezco a todos los que me deis permiso a aconpañaros en esa aventura. GRACIAS.

Sistema canalizado por KAI, Quantumholoforms.com,
Imparte Dorota Grzegorzewska tesorosdelatierra.es

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