Perros rabiosos

Diseño sin título(26)


Cuando preparaba ese conjunto vi al chico al que lo hacía huyendo de una manada de perros rabiosos. Tal como le contaba luego los perros podían significar de todo. Después de hacer la comunicación pienso que representaban sus miedos, sus dudas. A ver que pensáis vosotros.
Comunicación entre Jorge y un conjunto de piedras.
Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi al Jorge sentado debajo de un árbol, en el bosque, de noche. Estaba desanimado, decepcionado, sin amino. Le pregunté que le pasaba. Me respondió que debería ser fuerte, debería ser luchador y ganador. Y añadó: “No lo entiendes. Soy un hombre.” Primero le habló Lepidolita (la bolita de arriba):” Jorge pero tú ya eres fuerte, luchador y ganador.” Y Sardónice que en esa pieza está unido con Cuarzo dijo: “Mira, dejando el rollo de las energías a parte ( dijo así literalmente) lo que sientes no es lógico. Usa tu parte pragmática. El hecho de que piensas que no eres fuerte te hace sentir débil. Eres tú mismo que te limitas. Eres tú mismo que no te aceptas y no ves aquí y ahora tu grandeza. No necesitas cambiar nada. Eres perfecto. Solo que no te lo permites expresar. Tu fuerza no proviene de ser “hombre”. Proviene de ser una persona sensible y honesta.”
Luego siguió Lepidolita y dijo: “déjanos hacer nuestro trabajo.” Y lo que hizo primero fue sellar su aura agujereada para que su energía no se escapara más. Luego Sardónice empezó a crear una esfera que le contenía. Dentro estaba otra vez un bosque pero esa vez Jorge estaba haciendo su casa. Era bonito y mágico porque todo lo que necesitaba para edificarla sacaba desde su corazón. Los troncos, tejas, todo. Cuando terminó y abrió la puerta se sorprendió. Primero porque dentro también estaba ya terminada. Todo estaba muy acogedor, con flores en la mesa, cuadros etcétera. En el centro del la habitación estaba un espejo muy grande, que sentí como la representación de la energía del Cuarzo. Al abrir la puerta se veía un reflejo de la persona que entraba. Así Juan se vio a si mismo. Y se sorprendió otra vez. Estaba muy fuerte, con los músculos forjados por el trabajo de hacer esa casa. Estaba radiante y feliz.
Las piedras dijeron : “Lo ves ahora? Solo tienes que sacar de tu corazón su verdadera esencia y entonces te veras tal como eres.”

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