No pertenezco al huracán!

Pienso que este colgante ayuda a su portadora hacer un cambio de perspectiva. A ver qué pensáis vosotr@s.
Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi un huracán pero desde arriba, tal como lo muestran los satélites. Me pareció sentir a Landa que también lo observaba. De repente empezó a caer en el ojo de huracán, ese sitio en medio de los vientos y la lluvia donde normalmente hay mucha calma. Al caer todo oscureció hasta hacerse completamente negro. Pensé que de alguna manera eso representa la conexión con Ágata y esa parte suya que parece un ojo. Landa encendió la vela. Me di cuenta que esa vela era la energía de Prehnita que comenzó a iluminar la oscuridad. Resultó que Landa estaba dentro de una tumba antigua. En las paredes se veía los jeroglíficos. Landa los tocaba con su mano avanzando poco a poco por un túnel. Todos los jeroglíficos que tocaba empezaban a brillas con la luz dorada. En la oscuridad del túnel esa luz era maravillosa. Finalmente llegó a una sala donde se veía un sarcófago. Landa murmuró: “Lo que faltaba! Ver unos faraones muertos.” De repente oyó la voz de Ágata: “Es difícil sorprenderte. Aunque haces cosas mágicas y maravilloso lo normalizas y finalmente los ves como si fuera algo lo más común del mundo. Pero esta vez quizás te equivocas. Abre el sarcófago!” Landa poco convencida se acercó a la tumba y la abrió con facilidad. Dentro no había una persona. Tenía el mismo aspecto que Landa. Al verlo resopló: “No es nada sorprendente. Es como en las películas.” Ágata le respondió: “Pues, si no es sorprendente ponte dentro del sarcófago y cierra la tapa!.” Landa no tenía muchas ganas de hacerlo pero tampoco quería mostrarlo a Ágata. Pues, entró en el sarcófago que de repente estaba vacío y cerró la tapa. Tenía a su lado la vela de Prehnita. Me parecía que su energía la acompañaba silenciosamente en toda esa aventura. Landa observaba el sarcófago por dentro. Tampoco la impresionaba. Y entonces cerró los ojos. Al hacerlo todo su cuerpo hizo un salto. De repente estaba mirando una galaxia. Abrió los ojos por fin sorprendida. Estaba en la tumba con la vela a su lado. Otra vez cerró los ojos. Una salto. Tenía los ojos muy abiertos. Veía una galaxia tal como antes veía el huracán. Pero la galaxia era de muchos colores. Lo que la unía con el huracán era un punto negro en su centro. Ágata susurró al oído de Landa. “Tienes que reaprender a sorprenderte. A ver, lo que de verdad esconden de las apariencias. Lo que vives, el huracán, la oscuridad, el desánimo reduce tu visión. Atreverte a cerrar los ojos en tu propia tumba. Primero porque esa tumba de verdad esconde tus tesoros, y tu gran potencial. Segundo porque solo así podrás entender que hay varias interpretaciones de lo mismo. Solo tú puedes elegir que interpretación eliges.” Allí entre las estrellas estaba esperando a Landa un leopardo. Le dijo: “Yo estoy aquí. Entre las estrellas que te rodean. No pertenezco al huracán. Y tú tampoco. Vuelve a creer en la magia. En lo maravillosa que eres y podrás viajar conmigo por el universo.”

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