Camino hacia felicidad

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación entre Mari y sus piedras vi como la energía de tres mujeres llenó los pendientes y el colgante. Al principio una estaba a las espaldas de Mari con las manos en sus hombros. Y las otras dos sujetaban sus manos. Conectaron con ella y entonces me pareció que tanto esas mujeres como Mari tenían el mismo origen. Eran las ondinas. Al pensarlo o mejor dicho reconocerlo las tres mujeres se situaron enfrente de Mari y se mostraron tal como eran, las preciosas ninfas acuáticas. Aunque la imagen era muy bella Mari no parecía nada feliz. Como si esa imagen le traía solo recuerdos dolorosos. Tuve la sensación que en alguna vida remota, Mari decidió dejar su ambiente aguoso por el amor. Pero su historia no tuvo un final feliz. Ya fuera de su lugar sintió como si hubiera traicionado a los suyos. O todavía peor, como si hubiera traicionado a si misma. Sintió tanta vergüenza y culpa que se auto-castigo. Mi sensación fue que vida tras vida daba espalda a la felicidad. Como si no la merecía. No se permitía ser realmente feliz. La satisfacía lo superficial porque simplemente lo profundo le recordaba las profundidades del mar que había dejado. En todas sus aguas, resonaban muchos ecos de varias vidas donde siempre abandonaba algo importante para ella que le podía dar la felicidad. Las ondinas junto con las energías de las piedras intentaron primero quitar esos ecos de vidas pasadas que tanto resonaban en Mari. Poco a poco sus aguas cobraron precioso color de Fluorita. Las Fluoritas susurraron: “Ahora estás libre. Hasta ese momento era difícil que vieras la realidad porque la imagen era muy distorsionada. Ahora puedes empezar de nuevo.” La energía de las Cianitas se colocó en su tercer ojo con el mismo objetivo de ayudar a Mari ver por encima de su profunda sensación de culpa. Sentí otra vez la energía de Fluorita que se colocaba en su corazón calmando la profunda tristeza. En ese momento vi a Mari sentada en una playa. Contemplaba el mar. De repente se oyó la profunda voz que resonaba en todas partes. Era la voz de la Ballena Madre. “Todo está perdonado porque de verdad no hay nada para perdonar. Eres tú quien se castiga a si misma. Todo lo que hiciste fue por amor. Y el Amor es lo más importante de todo. Pues, deja atrás ecos del pasado y empieza a vivir tu nueva y verdadera vida. Es el tiempo para ser feliz.” La voz de Ballena Madre resonaba en las piezas de Fluorita con mucha intensidad.
Creo que Mari, gracias a Cianita que despeja su tercer ojo para que pueda reconocer que es suyo de ahora y que pertenece a los ecos del pasado y preciosa y calmante luz de Fluorita llenando su corazón, tiene posibilidad de emprender un camino nuevo. El camino hacia permitirse a si misma a ser feliz.

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