Elige

Después de pedir permiso para abrir canal de comunicación vi a Sara de espaldas sentada en el suelo. Percibía muchas energías alrededor de ella que creaban un tipo de la nube que no me dejaba verla bien. Intentaba yo ponerme delante de ella pero se movía de manera que siempre me daba la espalda. Se parecía a una niña que al estar muy triste no quería ver a nadie. En ese momento percibí como en sus manos apareció el símbolo de OM. Sol lo miró y luego se lo puso en su corazón. La preciosa energía de ese símbolo, que vibraba desde su corazón, aquietó las energías alrededor de ella. En ese momento vi la energía de Granate que le dijo : “Tienes que aprender a destruir las cosas que no te sirven, que no resuenan con tu vibración. Mira yo soy como un martillo. Te doy fuerza para destruir lo que no necesitas.” Sara miró el martillo de Granate y sintió que no era capaz de usarlo. Dijo que no podía, que no quería, que destruir no era lo suyo, que no le resonaba nado lo que le proponía Granare. Apareció la energía de la Cornalina que intentaba convencer a Sara que era solo cuestión de cambiar de la perspectiva que no se trababa de destruir haciendo daño sino dejar ir. Sara solo movía la cabeza negando cada vez más fuerte la posibilidad de poder hacer lo que le pedían las piedras. Granate y Cornalina se miraron uno al otro sin saber qué hacer. Y entonces se activó la energía de la Fluorita. La sentí sobre todo en el tercer ojo de Sara pero hizo un pilar de luz que traspasaba todo su cuerpo. Esa activación cambió todo. Sara sentía la energía de Fluorita en su interior. Sentía la calma profunda, la determinación, la certeza y la fuerza. La voz de la Fluorita vibraba en todo su cuerpo: “Has cedido tu poder tanto tiempo que se te ha olvidado quien eres. Ha llegado el tiempo en el que tu alma te pide que recuerdes tu poder. Para llevar acabo lo que pretendes, para ser madre que sostiene en todos los niveles a tu niño, para hacer frente a lo que te llega, tienes que levantarte y recordar tu fuerza y tu luz.” La energía de Sara estaba cambiando. Se levantó y ya de pie miró a sus piedras que sonreían. Cornalina tocó su barriga diciendo: “Lleno ahora mismo, tu barriga y tu cuerpo de la energía física. De la solidez de tu cuerpo. Tu cuerpo es un santuario. Es un sitio sagrado. Recuérdalo siempre y respétalo.” Granate estaba muy emocionado mirando a Sara tan cambiada y tan empoderada. Muy contento dijo: “Ahora no necesitas ningún martillo. No necesitas nada externo. Mi fuerza fluye desde tu interior. Desde tu primer chacra estableciendo la conexión con la Madre Tierra. Y luego se vierte al mundo a través de tus manos.” Sara miró a sus manos como si las hubiera visto por primera vez.
La conciencia unificada de los tres minerales le dio el último mensaje. “Eres tú y solo tú quien puede decidir cómo querrás vivir. Puedes no escucharte a ti misma y seguir permitiendo el ruido alrededor de ti. Asustada como una niña. O puedes sentir desde tus entrañas el poder que fluye por tu cuerpo, la calidez que llena tus entrañas y la claridad que despeja tu mente. Siente OM en tu corazón. Crea, protege y destruye! Porque así es la vida. Recuerda tu esencia! Conecta contigo misma. Te sorprenderá tu verdadero poder.”

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